sábado 21 de noviembre de 2009

Apareció "desvío cósmico n°14"

Apareció Desvío Cósmico N° 14

con plantel completo:

Timonayre

Bori

Plumafácil

Padilla

El Kuqui

Don Cósimo


La diatriba cósmica no da tregua a casi nada que se mueva por el universo

Crónicas Cuyanas: "La Marca del Triciclo"

Cuando recibimos la invitación no estábamos muy convencidos de asistir a la ceremonia. Pero con el paso de los días nos dimos cuenta de que era una buena oportunidad de cenar y beber prácticamente gratis. El casamiento era un día sábado, como convencionalmente se estila, y entonces elegimos nuestros mejores trajes y nos dispusimos a la fiesta. Elegí mi clásico traje negro y ella, un sensualísimo vestido que jamás le había visto. Camino a la fiesta nos detuvimos en un kiosco a comprar pastillas de menta. El tipo que nos vendió las golosinas no paraba de mirarla, y yo gozaba de un placer casi perverso al saber con total certeza que ese objeto del deseo no se concretaría. Tenía en el bolsillo del saco un paquete de cigarrillos de veinte, y fingí habérmelos olvidado. Ella afablemente se devolvió al negocio para comprarlos. Oí el ritmo acompasado de sus pasos. Eran armónicos. Ella es actriz, y siempre pienso que está actuando. El tipejo no podía dejar de mirarlos, a ella y a su vestido.

En la boda, pasaron ante nuestra mesa un sinfín de familiares de los que sólo recuerdo sus caras de otras bodas y algunos velorios. Me presentaron a un tío lejano proveniente de Puerto Rico, al cual no veía desde que era niño, y que había venido especialmente para asistir al evento. Nos palmeamos con un fuerte abrazo y lo primero que notó de ella fue el sublime vestido que llevaba puesto. Sonreí socarronamente. Intercambiamos números de teléfono y él fue a sentarse a otra mesa. Le dije a ella que hubiera sido imposible soportar la cadencia caribeña.

Durante la cena noté cómo ella se arreglaba el vestido y le hice saber que estaba perfectísima, que no era necesario ningún ajuste. Me dijo que temía que quedara al descubierto la marca del triciclo. Cuando niña, a los tres años, sufrió un pequeño accidente que dejó como saldo un sello en el omóplato derecho. Ese es un asunto que siempre la ha tenido muy atenta.

Comimos, bebimos y bailamos. Brindamos, bebimos y festejamos. Brindamos, bebimos y brindamos.

De regreso, ella se designó conductora del vehículo, y en el viaje yo me puse un poco cargoso y comencé a venerar su vestido. Cuando llegamos, me dio a elegir con la luz encendida o apagada. Elegí la luz encendida. Mientras se desvestía comenzó a mirarse en el espejo. Yo fumaba desnudo en la cama. La marca del triciclo había ganado nuevamente su atención. Le dije que quería ver su calimba. Ella apagó la luz burlonamente y fue al baño. Volvió y encendió la luz. Yo ya me había puesto su vestido.

viernes 20 de noviembre de 2009

Felis Catus

Por Natalia Bori


Los seres humanos tenemos un gran interés en personificar a los animales, mistificarlos, encasillarlos en buenos o en malos, sagrados o maléficos. A mí particularmente me interesan los gatos, por ese sentido de compatibilidad que comúnmente se les asocia con ciertas mujeres.


El origen de este fenómeno proviene del Antiguo Egipto, los egipcios creían descender de un gato y por lo tanto se les tributaba una religiosa adoración. La diosa Bastet, por ejemplo, (representada por una figura de mujer con cabeza de gato), podía vivir en el cuerpo de los gatos y sondear a través de sus ojos el ánimo de los hombres, controlando sus acciones. También muchas mujeres, como Cleopatra, cultivaban un aspecto felino, no solamente en cuanto a lo físico, si no a lo que comúnmente se llama “astucia gatuna”. Cuenta la historia, que esta bella mujer no solamente impactaba con su figura, si no también con su intensa voluptuosidad en el habla y en el trato, instrumentos que utilizaba muy bien y siempre a su favor. A través de su tono de voz, dulce y armonioso, conseguía todo lo que se proponía. Julio Cesar quedó deleitado ante tanta belleza, al enamorarlo ella recuperó su deseado reinado. Los romanos detestaron a Cleopatra, y luego de años de lucha y conspiraciones lograron destronarla. Fue acusada por uso de magia, incesto, adoración de animales, drogas, embriaguez y lujuria desenfrenada. Fue por eso también que demonizaron a los gatos, y fueron perseguidos y catalogados como enviados del diablo y animales del mal. Muchos gatos fueron quemados junto a sus dueñas acusadas de hechiceras. Se prohibió tener gatos en las casas, las campañas religiosas acusaban de brujería a cualquiera que tuviera uno, y si se trataba de un gato negro, la condena era segura y más tortuosa.


Tal vez esto sea el antecedente de un gran dilema en la actualidad, me preguntó: ¿por qué a las personas que no les agradan los gatos, dicen que es porque son interesados y traicioneros?; ¿por qué si se te cruza un gato negro tenés mala suerte?; ¿por qué el gato es repugnante por ser exigente y el perro es mejor porque es obediente?; ¿Quién me explica la pelea entre perro y gato? Cómo no va ser el perro el mejor “amigo” del hombre, si este es amo y señor… del perro. Perro bueno, obediente, dócil, servicial y tan agradecido si fue recogido de la calle. ¿Verdaderamente, hay amistad ante tanta omnipotencia? Mmm… vaya a saber uno, qué dirá el perro.

En la actualidad, la diosa Bastet tiene que desarrollar algunas cualidades a modo de supervivencia, a pesar de la domesticación aún resguarda su independencia y su desconfianza. Para ello incorporó un tipo de ronroneo como instrumento de solicitud de comida o de placer. Este tipo de ronroneo, difícil de ignorar, constante y hasta a veces desagradable, resulta ser más apremiante que los ronroneos que expresan satisfacción. Aparentemente, esta astucia del ronroneo de desesperación funciona únicamente para los gatos que viven solos con su dueño, dueño con sentimientos paternalistas… ¡claro! En cambio, los gatos que viven en familias felinas se ven obligados a recurrir a los viejos maullidos para expresar sus deseos, viven en un estado más salvaje y, pese a no ser gregarios, pelean por el respeto de sus espacios y por una adecuada convivencia.

Así vemos como las félidas que provienen de la familia de gatos traumáticamente domesticados, son oriundas de barrios elegantes de la capital, poseen cuerpos esbeltos, voluptuosos, tienen personalidades polifacéticas y por supuesto algunas mañas. Son mamíferas, cazadoras y muy sigilosas. La mayoría consume exclusivamente carne e ignora cualquier comida que no sea una presa viva y adinerada. Capturan a su presa con su astucia y suelen tenerla bajo su poder hasta que esta pierda todas sus dotes. A diferencias de otros felinos, es una especie que no corre peligro de extinción. A pesar de las diferencias que existe entre felinas domésticas y salvajes, ambas conservan su autosuficiencia, su independencia, pero esto no significa que sean incapaces de sostener una relación afectiva, les gusta el buen trato, los mimos y el sosiego, poseen control de sus emociones y disponen de artimañas para dejar en claro quienes son.

Sin embargo, vale la pena denunciar que ambos felinos están sufriendo algunos cambios, que generalmente llevan a aumentar su dependencia con el hombre. Esto se debe a la promoción de la castración, a fin de que el minino permanezca más tiempo en el hogar, no irrite a los vecinos y poco a poco se convierta en un gato almohadón. Aun así, dichos cambios no son suficientes, al menos en la actualidad, como para alterar la naturaleza o la intensidad de la mayoría de las respuestas comportamentales de ambos tipo de gatos.


Leer esta nota escuchando Gato Colchón de Elegante Sport: http://www.elegantesport.com/musica/#gato

“¿Quieres ser Ricardo Mur?”

Por Plumafácil

Ante la pregunta, mi respuesta, sin dudas, es sí. Claro que sí, quiero ser, ansío, necesito ser Ricardo Mur. Ricardo Mur: la única estrella del espectáculo mendocino.

Aclaro antes de seguir con esta loa incipiente a un sancarlino que se vino con un cartón adelante y una bolsa de arpillera atrás: Mur, como buen trabajador (no nos olvidemos de esto), percibe un sueldo. Con una mano en el corazón y la otra tanteando la billetera, dígame usted señora, usted señorita y usted también, señor ¿Qué hace si de la em­presa de la competencia de la suya vienen a ofrecerle un sueldo mayor, mucho mayor, por menos horas de trabajo y un trato más considerado que el que se le venía prodigando? ¿Ah? ¿A ver qué contestan ahora todos esos que hablan de lealtad? ¿Tuvo acaso Ricardo que delatar algún plan secreto del 9 para sellar su pase al 7? No que se sepa y, además, los espías son siempre los más inesperados y, esto es más importante, no creo que haya alguna idea reveladora que tenga una emisora y la otra no, con excepción, claro, de la gran antena que tiene Canal 7 que, sí, la tiene más larga.

Pero volvamos al tema que nos compete ¿de dónde tanto revuelo por­que se haya cambiado de canal un tipo al que todavía lo seguían man­dando a cubrir notas a la calle? ¿Un tipo que vio cómo ascendían otros con menos trayectoria y él seguía clavado en su función y, sí, en su sueldo? ¿Por qué habríamos de perder la confianza en un hombre que hace lo que el sentido común y el sano juicio le conducen a hacer? No nos olvidemos de Marcelo Sisso. Si quieren putear a alguien que se a él. Marcelo estuvo primero en el 7, después en el 9, y después de nuevo en el 7… ¿y se enojan con Ricardo? ¡Por favor!

Otro argumento en contra de Mur es que se va al canal de Vila, un hombre nefasto, con un pasado nebuloso y un futuro con zonda y pol­vareda. Se dice que nadie sabe de dónde viene su fortuna, que es un hombre misterioso… ¿pero acaso nunca usted se encontró $2 en un bolsillo propio y, sin siquiera averiguar su origen, los invirtió en un paquete de philip morris 10? Yo creo que estamos hablando de lo mismo, nada más que a una escala diferente, más que nada porque después del 2 vienen muchos números más.

Pero sí, señora, señor, chicas… quiero ser Ricardo Mur: basta con verlo en las mañanas, corbata nueva, vestido ahora en Li Baffi, al parecer en pareja perfecta con Laura Carbonari, todos los noteros le hacen bro­mas bienintencionadas, tratando de caerle en gracia a la Leyenda Mur, al que viene a salvar el rating de las mañanas. Además le dan café las veces que él pide, las chicas de Mc Donals le regalan cosas, las noteras jóvenes le dicen que les gustaría hablar con él, que les cuente su expe­riencia, él dice que el jueves a la noche puede y el jueves a la noche, todos los jueves a la noche, da cuenta de su larga experiencia y así, sin parar, la Leyenda de Mur se hace más insondable… ¿traicionero u hombre común? ¿Genio o embustero? ¿la gran Mur o la que habría hecho cualquiera?

Cada vez son menos los misterios de la ciencia y cada vez más los que inundan el corazón humano.

(Se la sigo mañana)

"Cassiafantasmas”

por Marcelo Padilla

No es para sorprenderse, a esta altura de los acontecimientos, con la propuesta del diputado Daniel Cassiafantasmas. El legislador pero…peronis… (No me sale el final, disculpen, no sabría hoy cómo definirlo, porque por estos días, su veleta política le indica vientos hacia De Narváez y Macri, que como todos sabemos, tienen un plan) Retomo, no da puntada sin hilo sobre el tema seguridad (¿su especiali­dad?) Y sí, Cassiafantasmas también tiene un plan, y desde hace tiempo. Es el referente más crítico de la gestión de Jaque, por derecha. Y eso, ya es mucho decir. No le ha costado imaginar su nuevo proyecto, tampoco le ha costado diseñarlo, porque su metié es pensar día a día, cómo proponer medidas más duras para el conjunto de la población, sintonizando, de modo oportunista, con la sensación de hastío de la población bajo la inseguridad reinante. Ahora su blanco son los jóve­nes, pero no los jóvenes que cometen delitos, solamente, sino “todos” los jóvenes, por la dudas. Especialmente los más vulnerables, los ado­lescentes.

La teoría de la manzana podrida en el cajón de las manzanas rozagan­tes es, sin dudas, su marco teórico, su fundamento pedestre y vacuo. Para Cassiafantasmas “ser joven” es ser sospechoso per se. Los jóvenes han demostrado que se rebelan, primero en la casa con sus padres, luego en la escuela con sus maestros, posteriormente en la calle contra otros jóvenes cuando se cagan a trompadas. Y además contra la autori­dad, en cualquiera de sus formas.

Pero aún más, los adolescentes constituyen para Cassiafantasmas “el enemigo interno”, ¿Se acuerdan? Sí, Doctrina de la Seguridad Nacional 2009, a la mendocina. Y, como para el diputado los jóvenes son los únicos que cometen delitos serios, la ocurrencia, la medida ¿de fondo? es barrer con la franja etaria en su conjunto, de los 12 años a los 17 años está prohibido tener esas edades. ¿Cómo se hace?

“Toque de queda” (una expresión cuanto menos exasperante en demo­cracia) para los menores. De ocho y media a seis de la mañana no po­drán circular sin autorización de sus padres; de lo contrario, un glosa­rio de amenazas. Piensa el diputado a la Policía como “fuerza de ocu­pación territorial”, más que fuerza preventiva. ¿Honduras? No, ahí la cosa está que arde. Aquí, resulta que, a Cassiafantasmas, no se le ocu­rre mejor idea que meter preso, multar, apercibir a los pibes en la noche. Y a sus padres, últimos responsables de la seguridad. Perdón, pensé que la responsabilidad última era del Estado, en fin, del go­bierno que lo conduce. Resulta que ahora la culpa es de las familias, no sabía. Un descubrimiento. Y, como la culpa es de la víctima, pues ma­temos a la víctima. Por ser joven te meto en cana, porque sos un gua­cho delincuente. O lo pareces con ese corte de pelo, esos aros y pulse­ras. Mmmm… morochito encima, pior; palo y a la bolsa.

Comunicado de prensa número 1:

250 menores fueron detenidos a la salida de una matiné mientras comían un pancho en las afueras del local bailable.

Comunicado de prensa número 2:

138 padres fueron multados por permitir que sus hijos caminaran por el centro de la ciudad Capital a las 23 hs.

Comunicado de prensa número 3:

En una feroz balacera mueren abatidos 12 niños de entre 13 y 16 años quienes se resistieron a la autoridad policial arrojando piedras a los móviles.

Comunicado de prensa número 4:

El diputado Daniel Cassia es electo Gobernador de la Provincia de Mendoza en elecciones anticipadas.

Comunicado de prensa número 5:

La delincuencia fue eliminada en Mendoza, ha sido extirpada del cuerpo social. Podemos dormir en paz. Mendoza está en orden.

Narrativa Breve: El álgel inútil


Por El Kuqui

Cuando el niño despertó, vio un pájaro muerto en su ventana. Mi­rando detenidamente al ave, recordó a su madre contando el repetido cuento del ángel guardián. Esa historia lo hacia dormir como canción de cuna. Imaginaba que el ángel entraba por su ventana. Era una figura sin rostro que levitaba en el techo. Aunque intentaba, nunca pudo imaginar una cara para el ángel, mucho menos su mirada. Su madre le decía que ese angelito venía del cielo para cuidarlo de en­fermedades y miedos. Pero ahora, el recuerdo se representaba en ese pájaro muerto. Se levantó despacio y caminó hasta la ventana. Unas hormigas coloradas comían los ojitos del ave. Levantó el pequeño cadáver y recordó a su madre en el féretro. Las hormigas picaron sus manos y dejó el ave en el mismo sitio. Le repugnó el pájaro, y ese ángel inútil. Se acostó de nuevo, rascando sus manos enronchadas de picaduras. Tapó su cabeza con la frazada, y de abajo se su almohada extrajo un pequeño espejo y una linterna para jugar. La encendió iluminando su pupila y se miró en el espejo. A través de la luminosi­dad y el reflejo de su ojo, comenzó a sentir que sus brazos se cubrían de plumas. Presintió en su vuelo una forma de huir, entonces se lanzó desde el brillo de su iris. Desde muy alto veía a su madre contándole el cuento a orilla de su cama. De golpe un poderoso viento entró al dormitorio con hojas y lluvia. Entonces apagó la linterna, se levantó, y al cerrar la ventana, se cortó la cabeza del pajarito con el filo metálico. Luego guardó el pequeño cuerpo en una cajita, la roció con nafta y le prendió fuego.

lunes 16 de noviembre de 2009

Richard Moore


Desvío Cósmico
se complace en presentar:

Próximamente

en los mejores
bares...

en las más populosas
veredas...

en las concurridas
plazas..

de Mendoza

La biografía no autorizada

de un ídolo de las madrugadas...

miércoles 28 de octubre de 2009


Desvío Cósmico Fanzine presenta: "40 Guarangadas y nos vamos". Textos y expresiones neuronales de Timonayre y Don Cósimo.

Se ha abierto un universo guarango de expresiones al público y los hacedores de desvío cósmico no se quieren quedar atrás, ellos quieren cantar sus cuarenta guarangadas al aire y respirar
contentos.

Compartí con ellos este nuevo momento de libertad y expresión que está viviendo el mundo de hoy.

Crónicas Cuyanas: "Ascenso"

Por Timonayre

Al ser ascendido en la empresa lo primero era conseguir una secretaria, pero por consejo de mi mujer debí elegir un secretario. Por ese entonces las cosas con mi mujer no estaban del todo bien. Había días en los que yo no dormía en casa, había días en los que ella hacía lo mismo. La noticia creo que fue un paño de agua fría. Como primera condición, me decía mi mujer, tu secretario no debe ser un hombre joven, a través de la edad, vas a absorber experiencia. Sí, sí y más sí, respondía yo un poco aturdido por el cambio de funciones y ese matrimonio que se deshacía. Nunca toleré la intromisión de mi mujer en todos y cada uno de mis asuntos, ni mucho menos en mis asuntos laborales. Es decir, que yo sabía de sobra lo que era levantarse a las seis de la mañana, ponerse el traje, encender el motor del auto y dirigirse a la empresa, a liar con un montón de obreros sindicalizados, y jefes parcos ante cualquier acuerdo entre capital y trabajo.

Coloqué un aviso en el diario y los postulantes se fueron presentando. No podía perder mucho tiempo, estaba colmado de trabajo, debía demostrar que era el mejor para ocupar ese puesto tan preciado entre tantos buitres dando vuelta alrededor. Por ese tiempo comencé con la acidez en el estómago. Mi mujer me telefoneaba a cada rato para pedirme las características de los postulantes. Este es estudiante, le decía yo, y ella del otro lado del tubo contestaba: le falta experiencia, no te va a convenir. Finalmente di con un hombre de cuarenta años de edad. Era un tipo que había trabajado como secretario de un diputado. Le expliqué el horario, el sueldo, le hice saber en forma sutil que todo debía salir perfectamente bien, que no podía arriesgar el puesto por descuidos ni tonterías. El hombre asentía con la cabeza. Tenía buena dicción al hablar, buenos modales y vestía de primera. En esa cita inicial me dio vergüenza que me viera los zapatos, esa misma mañana salí apuradísimo y no tuve tiempo de lustrarlos. El hombre estaba impecable desde la punta de los zapatos hasta el peinado que llevaba. La primera tarea que le di fue la de ir a comprar cera para lustrar los zapatos. Al llegar se puso a prepararme el discurso de ascenso. Di un parlamento breve y locuaz.

Cuando llegué a casa, mi esposa había preparado una cena especial. Lo único que yo quería hacer era quitarme los zapatos y darme una ducha. Mi mujer me miró de pies a cabeza y me dijo que no me los quitara, que estaban brillantísimos.

Historias de Vida: Baile de Disfraces


por Don Cósimo

U
na maleta de viaje y una foto de una chica con cara de boba, eso era todo lo que le quedaba de su formi­dable fortuna. Sin contar la foto y una muda de ropa interior, la maleta estaba vacía. Eran las ocho de la mañana de un sábado que prometía ser caluroso. En uno de sus bolsillos le quedaba apenas dinero para el pasaje y dos galletitas Terrabusi. Tenía una sed de diablo y muchas ganas de tomar un café, pero su pre­supuesto no le alcanzaba nada más que para regresar. La noche anterior había tenido la precaución de esconder dos billetes dentro del zapato izquierdo, en ese momento pensó que lo hacía por cábala, pero ahora comprendía que ese acto había sido otro reflejo de su instinto. Pensaba en esto mientras encendía el último cigarrillo y por fin podía disfrutar de algo. Como cada vez que perdía, él se acordaba ahora de una de sus primeras novias, ella siempre le decía que no se debía subestimar a nada ni a nadie, que todos tenemos capa­cidades ocultas, que la suerte y la estupidez bailan juntas en una fiesta de disfraces. Reflexionó además, que ella se parecía mucho a este pueblo del que estaba huyendo: tranquila, amable, sencilla, de muy perfil bajo, pero inexplicablemente tentadora, irresistible y perjudicial para su fortuna. Una mañana de verano muy parecida a esta, ella había huido en el descapotable rojo del muchacho, dejándolo a él en pelotas en la mitad de la ruta, con una mano atrás y la otra adelante, esperando en vano que todo fuera un chiste, una broma más de la dulce Cari. En aquella época él era muy joven y no le importó mucho la pérdida del descapotable, porque la vida le pro­metía nuevas relaciones que traerían mejores tentaciones, incluyendo los numero­sos viajes por las grandes ciudades del mundo, sus edificios, sus avenidas y sus casinos. Con los años el viaje y el juego se transfor­maron en rutina, juego, dinero, mujeres, champaña, más dinero. Dejó su carrera de abogacía y se dedicó profesionalmente al juego, planeaba estrategias, estudiaba técnicas, practicaba todo el tiempo y siem­pre se salía con la suya. Pero poco a poco comenzó a subestimar al azar y desde ahí las cosas le empezaron a salir mal y comenzó a perder, dejó de practicar y sólo se manejaba por su intuición. Las grandes ciudades del juego le empezaron a quedar lejos y así fue como salió a probar suerte por los casinos de los pueblos, hasta llegar aquí y ahora, sin un peso y esperando un sucio ómnibus de media distancia. Esta mañana, todo le parecía un sueño, y mientras disfrutaba del último resto del cigarrillo, de golpe vio doblar la esquina a su descapotable rojo robado hace años, y era la mismísima Cari quien lo conducía, paseando impu­nemente frente a él. Por un instante tuvo la tentación de hacerle señas, de pedirle dinero para otra noche de casino, de exigirle que le devolviera el auto, de mentirle y decirle que todavía la amaba, pero su instinto le hizo razonar y recordar que en todos estos años nunca había sabido distinguir cuál disfraz llevaba puesto la suerte y cuál la estupidez.

martes 27 de octubre de 2009

Apareció "desvío cósmico" nº 13: Viva Las Vegas!


Apareció "desvío cósmico nº 13"

jueves 22 de octubre de 2009

Opinión: Sucio dios pecador de barro

Por Romina Garshabene

Sí, ¡que la sigan mamando! La palabra humilde viene de humilis, que significa de la tierra, del humus: la putrefacción de los animales y de las plantas cuando entran en descomposición. En la antigua Roma los humilis eran los seres despreciables, los que estaban tan lejos de los dioses que rasaban la tierra y hasta eran parte de ella. El significado que tiene hoy la palabra humilde llegó con el cristianismo, que revindica al pobre, al bastardo, al mísero, y desde entonces cambió su carácter peyorativo por el de una cualidad de virtud moral: el humilde es el que da todo por el prójimo y no le importan ni los honores ni las riquezas, aunque todavía se siga utilizando el término humilde para describir a los desposeídos, a los que siguen estando más cerca de la tierra que del cielo. Después de las voraces declaraciones que vomitó el técnico de la selección argentina de fóbal contra la prensa deportiva, todos los voceros de la estupidez salieron a pedirle algo de sobriedad y humildad, sobre todo humildad, es decir, salieron a decirle que se calle la boca, que vuelva al fango, que no se olvide que viene del humus, que su condición y por tanto su responsabilidad es la de servir a los señores, etc. Nunca sabremos que es lo que realmente piensa la gente de todo esto, pero por ahora me quedo con una reflexión de Galeano, cuando explicó que la gente cree en Diego como en un dios y lo defiende como tal, porque es un dios sucio, un dios pecador, un dios muy parecido a los mortales, un dios cercano al suelo, a la putrefacción, al humus y a los humilis. Este sucio dios pecador de barro cree en sus palabras y construye un templo con ellas, mientras que hay quienes la siguen chupando, y la tienen adentro, y la están mamando.

martes 20 de octubre de 2009

Los Ojos

(Cuento Anónimo, sugerido por Alejandro Vinet)

Del pueblo de Santa Lucía sólo quedo la torre del tanque de agua y un espejo, porque una vez, cuando ese pueblo existía, había un muchacho llamado Danielito. Danielito caminaba raro, muy raro por la calle, porque no podía mirar a nadie. Tenía miedo de mirar y encontrarse con los ojos de los demás. Incapaz de soportar que lo miren a los ojos, sentía en ésto la debilidad de un celofán. Practicaba y practicaba sostener la mirada, practicaba mirando a su canario, pero cuando el canario lo miraba a los ojos, Danielito bajaba la vista. Estaba de novio con una chica tan linda como estúpida, que jamás se dio cuenta de su debilidad, quizás por eso siguió con ella, por eso y porque nunca lo miraba a los ojos.

Siempre andaba con un espejo encima para practicar miradas, a ver si se fortalecían, pero lo increíble era que bajaba la vista ante su propia mirada. Arto de su débil mirar una noche se metió en un banco de órganos y se robó muchos frascos con ojos que esperaban para ser trasplantados. Eran cientos de pares de ojos que Danielito empezó a criar y a entrenar en su casa. Les pasaba películas de acción y de terror y los llevaba de un lado a otro para que pudieran ver lo peor, lo más horrendo, y así lograr que tengan una mirada fuerte, sólida, categórica e invencible. Los empezó a cruzar entre sí, a reproducirlos, los ojos vivían en su casa y correteaban por el patio y la cocina, y cuando venían visitas, para disimular, se subían a la parra y se hacían pasar por uvas. Después de meses de entrenarlos vio un par de ellos que eran más brillantes que los demás, y observó cómo, cuando ese par de ojos miraron a un gato que los quería atrapar, el gato desapareció.

-Esos son los ojos que quiero para mí -dijo Danielito-. Y a la noche se trasplantó los nuevos ojos y dejó los suyos por ahí.

Al otro día Danielito se despertó, miró con bronca el despertador y el despertador desapareció. Ya no sólo tenía una mirada dura y solvente, firme y valiente sino que era tan fuerte que hacía desaparecer todo lo que no le gustaba, y así fue como Danielito salió a la calle y ya no caminaba raro, y le mostró a la gente cómo hacía desaparecer lo que no le gustaba o le daba bronca: pomelo Quatro, la panadería La Poderosa, todos los caramelos Media Hora de un kiosco, un póster de Luis Miguel.
Ya se sentía otra persona, más respetada, más temida. Ahora era el canario el que bajaba los ojos cuando él lo miraba y todos los habitantes del pueblo también. Pero un día se puso a charlar con un amigo. El amigo le dijo algo que a Danielito no le gustó y sin querer lo miró mal, y a la mierda el amigo. Desesperado por la culpa y el homicidio que había cometido trató de escapar, pero fue a la terminal, miró un micro y lo hizo desaparecer. Ya no podía dominar su poder, por lo cual optó por cerrar los ojos y alejarse. A ciegas llegó hasta el tanque de agua del pueblo y se subió a la casamata que remataba la torre. Allí lloró tratando de pensar qué hacer de su vida, pero alguien advirtió su presencia, y llegó la policía y los bomberos, además de una brigada de oftalmólogos.

-Danielito baja de ahí. Sabemos que pulverizaste a tu amigo Pepe , entregate.

-No, no lo hice a propósito -contestó Danielito-, entiéndanme, pasé toda mi vida bajando la vista, no podía mirar a nadie a los ojos, sólo quería cambiar.

-Ya es tarde Danielito, deberás pagar tu culpa de querer cambiar y dejar de ser como los demás querían que seas -le gritó el comisario que había cursado dos materias en Psicología.

-¡Váyanse o los miro! -amenazó Danielito asomándose a la baranda, tapándose los ojos con la mano.

-¡Danielito, soy tu novia Emilce! -le gritó su novia que llegaba tan linda y estúpida como siempre.

Danielito se distrajo y la miró. A la mierda la novia.

Y después miró a los policías y a los bomberos, y a todo el pueblo y todo el pueblo desapareció. A la mierda todo.

Entonces Danielito se dio cuenta de que era demasiado, y sacó su espejo del bolsillo, se miró y se suicidó.

Y del pueblo de Santa Lucía sólo quedó la torre del tanque de agua y un espejo.

Post Dada: "Si el sueño y el dormir fueron descriptos alguna vez como un ensayo de la muerte, cabe pre­guntar si en la misma, quizás haya algo similar que sea una especie de ensayo de la vida" (Carlos Tévez)

sábado 17 de octubre de 2009

Sociologías de la Vida Cotidiana: "Su boca de fuego, otra vez, quiero besar..."

Por Don Cósimo

Ya lo dice el tango: cuando la suerte que es grela, que significa mugre y mujer al mismo tiempo, fallando y fallando te largue parao, verás que todo es mentira, verás que nada es verdad, mientras tanto seguirás intentándolo. La suerte es la amante más imperfecta, impetuosa y odiosa, y lo peor es que no es pura ilusión, tiene su parte de fascinación por lo inesperado y su otra parte de locura turbia y amarga. Identificarla suerte en el juego con la conquista palpable de la mujer amada y deseada, que a la vez es engañosa, traicionera y pérfida, pero que instantáneamente se vuelve sensual e irresistible, es el logro filosófico más importante de los poetas urbanos. Descubrimiento que además echa por tierra ese estúpido lema infantil que reza “suerte en el juego, mala suerte en el amor”.

Me dejarás dormir hasta el amanecer entre tus piernas (¿por qué?) un hombre alado extraña la tierra. La seducción del juego no tiene más secretos que la tentación de descubrir los movimientos del azar, ese bicho ligero y gambetero que no tiene códigos. Pero dios no juega a los dados, sin embargo, el jugador empecinado está convencido que la caótica sinfonía de los ruidos de la noche puede quedar desortijada si se logra adivinar las siniestras intenciones del croupier. A la vez este sabe que un sus manos está escondida la muerte o la eternidad de quien tiene adelante. La muerte y eternidad significan lo mismo para cualquier creyente, pero no para el soñador del paño verde ¿quién sabe de qué artilugios demoníacos depende su certidumbre?

El apostador no juega sólo por dinero, juega su cabeza toda entera y con lo que ella lleva adentro, que es mucho más que la miserable cantidad de billetes que gana y pierde continuamente. El dinero es para ellos un símbolo, un mensaje escondido detrás de una mirada, una lágrima guardada en algún recreo de baldosas rotas, un recuerdo quitándose un deshabillé de muselina, un resquemor mordiéndole los talones, el dinero es mucho más sublime que la mercancía, que la plusvalía, que su mismísimo carácter mezquino que lo convierte en material intercambiable por necesidades insatisfechas.

Puede que la poética bohemia del jugador empedernido sea más reprochable que entendida, puede que la lógica de los cuerdos condene la obvia intencionalidad que encierran los bingos, los casinos, las loterías, las quinielas y pollas de canastas navideñas, puede que el dinero mal habido del tráfico y el soborno centrifugue sus pecados en cada baraja de tres de corazones, pero nada puede hacernos pensar que nuestras presunciones son más válidas que las de aquel sujeto que noche a noche desafía lo improbable e imprevisible con cinco billetes en la mano.

¿Será esta misiva benevolente una apología del juego dañino y vicioso? Jamás. Esta es simplemente una defensa injuriosa para todo aquel espíritu rabioso y salvaje que anida en el alma de cada apostador. Por una cabeza, yo juré mil veces, no vuelvo a insistir, pero si un mirar me hiere al pasar, su boca de fuego, otra vez, quiero besar. Sin más.

viernes 9 de octubre de 2009

Y dios... es una máquina de pedos

Por Romina Garshabene

Por la ruta siete estoy regresando de mi “Río Cuarto querido” a esta vieja ciudad que me está adoptando como su hija pródiga, Mendoza, que dicho sea de paso cada vez se parece más a mi madre, maquillada al extremo, encajada en sus calzas fucsias cuatro talles menos y muy devota de sus santos utilitarios. Con la cara pegada a la ventanilla leo los carteles que me dan la bienvenida cual si fuera la primera vez, y nunca me dejan de sorprender. Gaseosas, salchichas, cigarrillos, barrios privados con lagos y shoppings internos, otras marcas de gaseosas y mucha timba. La quiniela oficial destina, la trucha no destina un carajo, no sea insensible señora, no malgaste sus vicios y ayude a los pobres en el más miserable de sus actos. El casino del Estado te deja ingresar con zapatillas lustrosas y podés pagar en pesos chilenos, bolivianos, ecuatorianos y hay una maquina que recibe monedas de la República de Eslovenia. Chicas muy pulposas, con minifaldas diminutas, te hacen guiñadas desde la barra y te sugieren acompañarte en un viaje de placer hasta el hotelucho de la esquina. Pero si querés nivel, crema de cinco estrellas, tenemos hoteles con casinos y todos los lujos, si venís en auto un joven de galera dorada y zapatos de bufón te lo estaciona, mientras que un enano rubio vestido de frac te acompaña desde la entrada hasta las mesas de juego por una alfombra de terciopelo rojo. Aquí también hay chicas que te esperan en la barra con una copa de champagne en la mano, pero todas llevan vestidos de fiesta y son más flaquitas, insinúan más y muestran menos sus escotes, las hay rubias naturales y morochas vampiresas, sus caricias te cuestan unos cientos de euros y ni se te ocurra salir del hotel.

Pero volviendo a mi mamá y su parecido con Mendoza, debo confesar que fue tan gradual e imperceptible el proceso en el que fue virando su devoción por Santa Catalina, patrona del pueblo, por una ferviente fe en el azar que le ofrecían las maquinas tragamonedas de los bingos, que ningún miembro de mi familia pudo pararla a tiempo. Jueves, sábados y algún domingo que se sienta deprimida, la señora se emperifolla toda, se empina dos copitas de anís y sale muy apresurada para el “culto”. Se ha tomado tan en serio su nueva religiosidad y está tan convencida que Cristo se manifiesta en las combinaciones de las máquinas, que dice haber descubierto mensajes secretos y sagrados en cada tirada de palanca. Pero lo que aconteció hace unos meses atrás fue el colmo. Sucedió que mi hermano menor se sentía algo descompuesto y sin ganas de comer, y entonces mamá, en su nueva fase mística, se le ocurrió curarle el empacho, porque decía que las máquinas le habían dado el poder de curandera. Mi hermano se mejoró pero ella empezó con mareos, ataques de calor, presión alta y nauseas, así anduvo una semana sin poder ir al baño ni al bingo. Una vecina bruja le advirtió que al curarle mamá el empacho a mi hermano éste se lo había traspasado a ella, y que para curarse tenía que hacer un acto de fe. Entonces mi vieja se fue al bingo a que las máquinas sagradas le dieran la solución, se sentó frente a la máquina de siempre y empezó a leer los mensajes: pera, frutilla, manzana, limón; después, pera, manzana, limón, manzana; luego, pera, limón, manzana, banana; y por último, frutilla, frutilla, frutilla… frutilla, y fue tanta la alegría que le dio a esta mujer madre mía, que se cagó encima, sí, literalmente se cagó sentada frente las máquinas tragamonedas. Es verdad que se curó del empacho y ganó varios pesos, pero ningún taxi la quiso traer a casa y papá tuvo que sacar el rastrojero a regañadientes del garage.

lunes 28 de septiembre de 2009

Crónicas Cuyanas: "Una flor, un canario y una treinta y ocho"

por Timonayre

“El silencio es música”, le dijo él entrando al baño. Ella estaba sentada en el bidet y le respondió que ya estaba cansada de hablar siempre acerca de lo mismo. “El silencio es música” repitió él, y ese pensamiento lo llevó inmediatamente a la escuela primaria, al quinto grado, justamente a la maestra de música, que en ese momento debía encontrarse cinco metros bajo tierra, en silencio. “No entiendo por qué así, tan de repente”, dijo ella en voz baja, incorporándose en el mismo momento en el que él salía de debajo del marco de la puerta del baño. “Ya vuelvo”, alcanzó a escuchar ella que se miraba ahora en el espejo del botiquín dándole vueltas al asunto. Al regreso, vino él con una flor en la mano y se la acercó. Era una escena carente de sentido, como todo lo que había sucedido anteriormente. Ambos quedaron como congelados por unos segundos. Como para romper el hielo, él le dijo a unos veinticinco centímetros de la cara: “yo también estoy cansado, ¿a vos qué te parece? Me levanto cada mañana y siempre estoy pensando en lo mismo”. Desde ese ángulo visual ella se veía hermosísima. “¿Qué flor es esta?, me gusta el color naranja. ¿Cómo debo tomarla?”, le dijo mirándolo a través del espejo. “Es una gerbera, querida. Una simple y perfecta gerbera”. “Está bien, entiendo todo o casi todo”, musitó ella, “pero no entiendo lo del arma, ¿o es que acaso la vas a usar para resolver eso?” Ambos quedaron en silencio. Segundos después aquel silencio quedó aniquilado por el trinar del canario que en ese momento se encontraba en la cocina porque la noche anterior había hecho mucho frío.

domingo 27 de septiembre de 2009

Biografía de Cósimo Andrea Galiano

foto: Cósimo en El Paso, México 1914.

Por Timonayre

Filósofo, intelectual y poeta de origen italiano. Nace en Perugia en 1890, hijo de un monje benedictino llamado Andrea Catalani, y de madre judía llamada Ana Clements, de origen español. En el año 1899, bajo la presión política que ejercía el unificador, Víctor Manuel II, la pequeña familia debe abandonar la península. Recalan los tres accidentalmente en Glasgow, donde el pequeño Cósimo comienza con el estudio de la Kabbalah. Por ese tiempo su madre se convierte a la Iglesia Anglicana y su padre hace el camino inverso, se pasa al Judaísmo. El único sistema educativo que conoce el niño Galiani es la férrea instrucción del poeta galés Dylan Tomas. Por cuestiones políticas, debe abandonar el reino de Gran Bretaña.

En El Paso, México, mediando el año 1914, organiza con soldaderas, viudas, amantes, concubinas, hermanas, madres e hijas de los soldados, un cuerpo paramilitar que se ocupa de matar hombres cortándoles su miembro viril, para instalar un Matriarcado posrevolucionario que finalmente fracasa. Participa en la redacción de la Reforma Agraria, y enfurecido por el carácter burgués que revestía la misma, mancha con tinta roja el documento. Por este hecho debe huir del país azteca vestido de mujer.

Días antes de octubre de 1917, discute con Vladimir Lenin, en un viaje en tren desde Suiza hacia Rusia, el origen de la materia. Lo palmea con un blando sonido de tapioca en el sobretodo gastado, y le desea éxitos en la Revolución. A los cuatro meses de esa despedida le desea la muerte al líder revolucionario y a “toda esa trouppe de bolcheviques buenos para nada”

En Buenos Aires, Argentina, conoce en Boedo a una prostituta y convive durante un año con la misma en un cuarto de pensión. Con un organito viejo, crea en junio del año 1920 el tango “Mi noche triste”, que gentilmente le regala a su amigo y poeta Pascual Contursi. Meses más tarde, Samuel Linning mejorará la música de lo que hoy se considera el primer tango-canción.

Traduce al español y al italiano, en junio del año 1924, el “Tratado teológico político” de Baruj Spinoza. En Medellín, Colombia, despide a Carlos Gardel, el 18 de octubre de 1929, luego de una noche de juerga con el cantor; Cósimo Galiani debía viajar con el zorzal criollo en el mismo avión, pero un cargamento de clorohidrato de cocaína destinado al laboratorio Merck que debía supervisar, retrasa su estadía en Medellín salvándole la vida.

Apoya en septiembre del año ‘30 el Golpe de Estado del General Uriburu y polemiza con el escritor Leopoldo Lugones aconsejándole afablemente el suicidio al autor de “La hora de la espada”.

Publica en abril del ‘31 “El origen de la materia”, luego de sistemáticas lecturas de los atomistas griegos Demócrito y Epicuro, y crea la “Teoría del Clinamen” o “El Desvío Cósmico”, que da origen a la materia. Se producen fuertes polémicas en torno de la obra. Traduce del alemán “El origen del matriarcado” del jurista suizo Bachofen, prologa la obra y se pelea fuertemente con la editorial. Todo esto entre los años ’35 y ’40.

En octubre del año 1940, en un Congreso de Medicina en Viena conoce a Sigmund Freud. Le critica su último libro, “Psicopatologías de la vida cotidiana”, y afirma Cósimo: ”no hay vida cotidiana, todo este sinsentido diario es una repetición de formas y significados”. Dos años después, el padre del psicoanálisis, reconoce en un nuevo prólogo los errores cometidos en la primera edición y agradece en forma explícita a Galiani su colaboración en la segunda edición.

En los primeros meses del año 1943, se enamora de la actriz de radioteatro María Eva Duarte durante la filmación de una película dirigida por Leopoldo Torre Nilsson “Ángel de la soledad”, en la cual Galiani es guionista. Nace un efímero romance entre la actriz y el intelectual, que queda truncado con la aparición de un coronel integrante del GOU. Adhiere al peronismo recién en el año 1955, renegando del personalismo del militar y advirtiendo su pronta caída.

Viaja a Hiroshima y Nagasaki en abril del año 1946, como corresponsal de guerra de la RevistaMundo Nuevo”. Fotografía los estragos de la bomba nuclear y manifiesta: “que esta y otras cosas más demuestran que el mundo gira sobre un eje podrido”

En Nueva York, en una exposición pictórica, escupe en la cara al artista Salvador Dalí, negando todo movimiento surrealista y afirmando con ese escupitajo consistente los principios del realismo. Es deportado de Estados Unidos.

Tramita la ciudadanía argentina, pero por problemas entre la no-correspondencia entre el apellido de su padre y el suyo, el trámite se demora por años y años burocráticos. Viaja a la isla de Cuba el 12 de mayo de 1958 para celebrar el nuevo gobierno revolucionario. En una estadía de un mes y harto de ron y tabaco y mujeres cubanas declara: “este gobierno de mugrientos barbudos no va a llegar a ninguna parte, a quién puede interesarle esta republiqueta bananera bajo los pies del Tío Sam”

En el año 1976 se instala en la provincia de Mendoza. Intenta la producción de un libro de poesías desde la cumbre del “Coloso de América”. Por razones de salud debe abandonar la empresa. Muere finalmente en el Hospital Central de la provincia de Mendoza, el nueve de abril del año 1980. Según testigos, sus últimas palabras fueron: consumastum est, la última frase que dijo Cristo en la cruz. Pero hay quienes afirman que, al negarse la enfermera a traerle whisky con soda y tabaco, éste le gritó: “andate a la puta que te parió”, y expiró. Dos días después llegó a su domicilio de ese entonces una carta con la ciudadanía argentina.

sábado 26 de septiembre de 2009

Apareció "desvío cósmico n°12"


Apareció “desvío cósmico” n° 12.

Como pueden observar, en este número estrenamos nuevo logo y por lo tanto seguimos de festejo.

La docena nos encontró cantándole a los árboles y nos trajo un recuerdo escondido en la tierra. Brindamos por el aporte abocado del misterioso Conde Calendúlo Bonifacio y la visceral mirada de Romina Garshabene. Lo demás queda a cargo de Timonayre y Don Cósimo, respectivamente y por orden de aparición.

Saludos cordiales.


miércoles 23 de septiembre de 2009

Ella no te quiere

“La hicieron para vos, desdichado,

porque en la tierra hay una sola mujer,

y ella no te quiere”.

Jorge Luís Borges.


Por el Conde Calendulo Bonifacio

Sos tan hermosa los días de semana, por la mañana, por las noches, que cuando te veo tan pintarrajeada, tan con perfume barato y dibujando ofertas de saldos y retazos, casi no te deseo ni te reconozco. Tenemos nuestros pequeños mundos adentro tuyo. Porque nos repro­ducimos a imagen y semejanza de otras ciudades, que se creen y que son más grandes y más cosmopolitas. Mientras, vos te zarandeás entre las avenidas de la vieja orbe, allí donde los turcos hacían su agosto después de la cosecha, allí y ahora como hace tiempo, curtís tu propio hall center y te gusta tanto el perfume de los persas, el regotton a de las esquinas, el chori-pan a cinco pesos...

Llevás millones de años desprotegida de nosotros, que ya no te im­porta adónde dejaste los souvenirs de casa Tía y tus vestidos de do­mingo, ni tampoco aquella pacatería de los jueves a la tarde. Sin em­bargo yo, con todas las mañas del lunes, ese puto día que nadie te quiere, me levanto temprano para olerte los restos de tu último or­gasmo ebrio de madrugada, te recorro de una punta a otra para ver como te vestís a las apuradas y salís al universo con tu pelo húmedo y lleno de arena, humo, barro… y como barrés las migajas que dejan los moribundos que todavía duermen en los bancos de las plazas. El mundo gruñe, y vos todavía no saliste de tu penúltimo ensueño.

Te odio y te amo en un mismo movimiento, porque en ese ir y venir asumo la condición de lo que soy. Pero sucede que eres limpia, sobria y ejemplar, sólo a la vista de los que te quieren ver así. Porque en verdad estás llena de historias que no se cuentan todos los días. Ve­mos el noticiero y nos enteramos de que otro crimen sucedió en tal o cual calle, que están remodelando alguna avenida, que hay un nuevo impuesto a cualquier cosa.

Es verdad que yo de pendejo sólo te conocía de vidrieras y helados con elefantitos que bailaban con una moneda, es verdad que no te he recorrido más que por las calles de los cines y los bares, que no me he hundido en tu fango madre, la verdad que ni te conozco y no sé ni de donde viene tu nombre o tu verdadera sangre.

Sos como la madre que me parió. Sos el árbol en medio del desierto, y yo me cuelgo de tus frutos, como de ellos hasta saciar mi hambre, mi sed, que a veces es atroz, y ahí reside la búsqueda, en cada mujer que camina por tus veredas, en cada ómnibus al que subo, en cada kiosco donde compro los cigarrillos que fumo y fumo apenas bajan las per­sianas.

Pero mirarte así de golpe por las ventanas entreabiertas, entre las piernas abiertas, entre las calles ardientes, entre las torres nuevas y los burdeles sucios, entre la poca gana de dejarte sola sacudiendo los lampazos, entre la abominable secuencia de la muerte muerta, entre la maravillosa serie de árboles y cables que cruzan tus venas, mirarte así de golpe me da pena y una amarillenta alegría que hace tiempo que recuerdo como si fuera hoy.

martes 22 de septiembre de 2009

Opinión: Cara de Nabo

por Romina Garshabene

Hay un juego simbólico tan grotesco y de tan mala leche en este fotomontaje, que a casi nadie se le pasó por alto esta imagen, atrayendo tanto a fanáticos como a detractores. Tanto así, que al tipo ahora, en las entrevistas de la tele, le dicen que tiene cara de prócer. ¡Con qué facilidad se pudo resignificar la cara de nabo o de nada de un cristiano como el Cleto, para colocarle en su lugar el retrato y los laureles más sagrados del Padre la Patria! No es un juego inocente, es sucio y de muy mal gusto. Los verdaderos próceres no fueron creados por la prensa chota, ni por la pluma cómoda de los victoriosos, ni se les pasaba por la cabeza creerse algo más que mortales con mucha mala suerte. Si realmente toda la historia ocurre en un segundo resplandeciente donde las luchas del presente redimen los horrores del pasado, como decía Walter Benjamin, y si también pudiera ser al revés y el pasado pudiera colarse por una rendija para construir el presente, San Martín lo hubiera mandado a fusilar a Cleto ante el primer balbuceo: “por qué luchar contra los godos, General, pudiendo consensuar” o “déjeme a mí, General, tengo mis contactos en Chile, el potentado Coronel De Narváez es una bellísima persona”. Y lo mandaría a fusilar porque los traidores no tienen perdón en la historia, estos imbéciles pierden toda condición humana, se transforman en meros fantasmas que pretenden ilusamente colgarse de alguna efeméride que les quede cerca o al pasar.

martes 15 de septiembre de 2009

Sociologías de la Vida Cotidiana: El lenguaje es el territorio

por Don Cósimo

Tener un lenguaje propio nos da libertad, nos da garantías, impone además un respeto, porque ese lenguaje que habla de nosotros a imagen y semejanza es único. Será por eso que estamos tan orgullosos del lunfardo argentino, ese código presidiario y arrabalero, ese lenguaje que “se ató dos alas, la ambición de mi suburbio” y demostró que en la orilla había vida, había cultura, había ansias de cantar y escribir tal como se hablaba.

Pero sucede que aquí, en la orilla más alta de esta pampa, periferia de la periferia, al principio de los tiempos no había puerto ni arrabales, sino canales, alamedas y callejones, y el canto entonces fue otro, el habla era otra. Aquí el poeta dijo que cantaba con un “mugrón de la tierra al pecho” que lo conectaba con el surco abierto, síntesis de la mujer predispuesta al amor y a la poesía, y luego el vino trajo todo lo demás (discúlpeme Don Palorma si no lo he interpretado bien).

Sin alejarnos mucho del vino, las mujeres y las orillas, existió otro poeta que escribió una novela que no podemos dejar de leer, este debe ser el último día de nuestra vida que no hayamos leído “Dios era ol­vido” de Armando Tejada Gómez. Escrita con la prosa mágica del intelecto curtido y la nostalgia del hom­bre que vuelve en sueños a su infancia en busca de explicaciones metafísicas. A orillas del canal Cacique Guaymallén, ahí donde la cintura cósmica hace la media luna, el aroma mezcla de tierra pisoteada y patitas al escabeche nos posiciona en el centro del boliche del Turco, donde dos compadres acodados en el mos­trador comparten la botella de vino con sus miserias. El narrador nos guía sobre el habla y el movimiento de los parroquianos, todo queda tan cerca que nos parece oírlos, creemos verlos y, si nos animamos, hasta podemos invitarles con una grapa.

En un foro virtual de literatura una señora de doble apellido dice que don Armando nunca pudo su­perar el complejo de “negrito de la Media Luna, que su obra y su reconocimiento no lograron acallar “ese estigma vengativo de la orilla”, y que por eso, en las reuniones sociales y tertulias, siempre que podía de­nostaba y humillaba a los catedráticos presentes. Sucede que los poetas pobres no entienden que haga falta un método científico para explicar las causas de la inspiración.

Mientras, en otra página literaria un crítico anónimo dice: “[la novela] Dios era Olvido, abruma y aburre por la excesiva puntillosidad del lenguaje y el estancamiento en la acción en pos de una exactitud en la trascripción de los modismos lingüísticos”. Se nota que este crítico nunca paró a un mendocino para preguntarle dónde queda tal o cual calle, allí sí que se habría topado con el estancamiento de la acción, ese hueco en el espacio sin tiempo, que nuestra tonada toma y goza entre frase y frase.

Sino me creen, prueben ahora mismo salir de su casa y preguntarle a algún vecino sobre cualquier cosa, sentirán cómo la cadencia y la tonada de sus palabras flamean sobre una pasividad casi infinita.

viernes 11 de septiembre de 2009

Efemérides: Sarmiento

Por Dionisio Paredes


Tenés razón Sarmiento, las ideas no se matan, claro que vos lo escribiste en francés y con carbón: “on ne tue point les ideés”, en un momento en que era necesaria una identidad nacional. Pero vos la buscaste en los grandes centros urbanos del mundo occidental. Eran París, Londres o Washington las ciudades a las cuales había que imitar, porque eran más avanzadas e industrializadas, eran civilizadas. Tenés razón Domingo Faustino, había que terminar con todo ese caudillaje, y con ese argumento aplastaste toda incipiente artesanía del interior; ¿para qué necesitábamos esa sangre indígena y gaucha hija de la vagancia y el libertinaje? Bárbaros, pobres bárbaros. Tenés razón ex presidente, había que darle nacimiento a la oligarquía, esto quiere decir que las mejores tierras de la Pampa Húmeda debían concentrarse en pocas manos de viejas familias enfiteutas, en la suma de la burguesía terrateniente bonaerense, el patriarcado y la burguesía comercial porteña ¡Pero qué razón tenés! Iluminado por las luces de la Razón, en eso de importar “maestras normales” y copiar un sistema educativo enciclopedista, un vanguardista para esa época che. Educación obligatoria, laica y gratuita. ¿No te parece patético que te recordemos para el día de tu muerte? Moriste en Paraguay, en ese país con el cual se ensañaron uruguayos, brasileros y argentinos, vos finalizaste la Guerra de la Triple Alianza, porque seamos sinceros, Paraguay estaba muy adelantado en su proceso de industrialización, y los soldados argentinos debieron ser enviados engrilletados al campo de batalla porque se negaban a matar a un hermano. Tenés razón Padre del Aula, había que proyectar un país chico con un gran centro metropolitano rodeado por “trece ranchos” inermes. Y sin embargo sos uno de los mayores intelectuales que ha parido esta tierra, sos cínico, irónico y mordaz, Sarmiento inmortal. En la actualidad sos amado y odiado, y no pasás desapercibido, porque luchaste con la espada, con la pluma y la palabra. Aparecés en los billetes de cincuenta pesos, con las cejas enjutas y con aspecto de estar enojado porque no nos sabemos la lección ¡Honor y gratitud al Gran Sarmiento! Tenés razón Domingo Faustino Sarmiento, las ideas no se matan, son los hombres quienes se matan por ellas.

lunes 7 de septiembre de 2009

4° Encuesta de opinión: En busca del gen “guón” perdido

En busca del gen “guón” perdido.

a) ¿A dónde fue a parar nuestro querido epitafio-muletilla guón?

b)¿Cuándo se nos infiltró el “culeao” de la sangría y el cuarteto?

c)¿Por qué el porteñísimo “boluoo” nos suena más bonito?

¿A vos mendocino "guón" que te parece? Dejános tu opinión en los comentarios.

Los mendocinos tenemos una particular manera de unir las frases y las oraciones, es una muletilla muy simple y sonora: “guón”. Pero sin saber por qué este latiguillo está siendo reenlazado por otros conectores lingüísticos y está en peligro de desaparecer. Estamos perdiendo quizás un gen fundante de nuestra identidad mendocina. Vos podés ayudarnos a resolver este misterio y salvar nuestro lenguaje contestando esta encuesta.

Origen del guón

Es una palabra cuasimoderna, muy usada en Mendoza e inclusive en Chile.El origen está a la vista: una suerte de diminutivo de ese clásico “huevón” que solía pronunciar Patricio Monseñor en los sketchs de Pipo Cipollatti en “La TV ataca” del año 1992.

Sin embargo, en Mendoza, huevón, tiene un significado algo distinto al del resto del planeta criollo: se lo usa como “vos”, “¿me entendés?”, “¡estúpido!”, “¡cumpa!” y “¡maestro!”, inclusive. ¿De dónde salió este hábito lingüistico?

Dionisio Alcides Cuervo era el nombre de una escuela convertida en bowling en los años 40. Quedaba en la Villa Cabecera de Maipú, más concretamente en la calle Salmón, a ocho cuadras al sur de padre Vázquez, o sea. Esa escuelita había sido fundada por Prudencio Rodolfo Eurnakio Ballesteros Morán, para los obreros viñateros que trabajaban en su bodega La Curvita. Por ser don Dionisio el primero que se sacó un diez en séptimo grado es que la escuela llevó su nombre –dicen que don Ballesteros Morán había organizado una competencia de dictado y el que menos errores ortográficos cometiera se iba a llevar el premio de llevar su nombre en la escuela, parece.

A mediados de los años 30, en Mendoza nadie decía la palabra “huevón”, salvo en esa escuelita de Maipú.

Todo comenzó cuando una mañana el alumno Ochoa (no hay documentos que digan cuál fue su “first name”) salió del aula, muy enojado al patio, con una hoja en la mano. La directora de la escuela lo llevó a su despacho y diez minutos después –cuando hubo cebado el mate de la media mañana- la directora llamó a otro alumno del curso del alumno Ochoa a su despacho.

Los documentos encontrados no revelan con claridad cuál fue la trama, pero críticos posmodernos de la historia argentina le dedicaron en debate al tema y llegaron a la siguiente conclusión: parece que la hoja que llevaba el alumno Ocho tenía una cantidad determinada de palabras, que los estudiantes tenían que contar. Si habían ocho palabras, la respuesta era ocho: eso fue lo que argumentó el enojado Ochoa. El otro alumno, más frío que el agua de Valparaíso, se limitó a contestar “nueve”. Cuando la directora hizo sonar el silbato y analizar la jugada, se encontró con que, efectivamente, había una palabra oculta en una coma, que sin querer había escrito la señorita maestra. Su decisión fue salomónica: formalmente habían ocho palabras, pero se podía admitir una novena palabra “extraña y misteriosa” oculta en la única coma de esa oración. El alumno frío le hizo leer a Ochoa tantas veces esa palabra rara y de rápida pronunciación –para que entendiera bien de una vez por todas- que su psiquis le configuró un esquema de negación que le produjo una reacción epiléptica vocal: “¿guón? ¡no, guón! ¿guón? ¡no, guón!...” así, como escribíamos en la escuela, “sucesivamente”.

Dicen que el alumno Ochoa no pudo terminar con su crisis vocal durante toda esa mañana y sólo después de ser obligado a ingerir un té de burro, recién a los dos días su garganta le dijo “basta, guön”: ya era tarde, el rumor se había corrido en toda la provincia, inclusive dicen que figuró como una breve en la sección departamentales del diario El Andino, de aquella época (noviembre de 1934 ó 35).

Hoy los mendocinos usan el guón no sólo en lugar de las comas, sino también en los puntos, dos puntos y comillas en las oraciones. Tomemos un ejemplo extraído del diario Clarín.

Texto extraído del blog "Leyendas no contadas de Mendoza" escrito por Mario Guillermo Simonovich

www.leyendasdemendoza.blogspot.com

martes 25 de agosto de 2009

Apareció "desvío cósmico n°11"



Apareció el número 11 de “desvío cósmico” y se viene más caliente que el zonda.

Apurando a la primavera y a sus efervescencias, sus hacedores arremeten contra viento y hormonas y no se privan de sus descaros.

El ya descarado Plumafácil hace tripa de su filosofía lasciva y nos regala una hermosa historia de tangas y calcetines. De la sociología de medialunas con café con leche, Don Cósimo acaricia metáforas carnales con su Homo Eroticus desgarbado y amante de los viajes en colectivo. El exquisito realismo urbano de Timonayre, fiel a su romanismo trasnochado, no para de ruborizar a la chica de la panadería. Y como invitado de lujo, el Negro Hidalgo nos desafía a ponernos los pantalones en tres breves pasos antes que el milagro nos caiga encima.


Crónicas Cuyanas: "Agosto"

por Timonayre

Sigue la nieve castigando el ventanal. Los vidrios transpiran lentamente, obedientemente. El viejo cortinado blanco, algo bajo y ajado, ha abierto sus brazos de par en par, para que se pueda ver y admirar. Agosto. Una lenta bocanada choca contra el vidrio, entrechoca con otra procedente del lado opuesto. Intentan en el aire un juego dulce de trapecistas sin red, con algo de circo barato, de osadía a largo plazo. Ahora llega el café, bien cargado y amargo de un lado, con leche y edulcorante del otro. Sigue la nieve y parece que va a durar la eternidad. Viernes amaneciendo. Las primeras bocinas, poca agitación en medio de la polución. Suena una música obediente a los deseos del momento. En el danzar de los ojos se puede ver el frío, que no se siente, porque está afuera. Hay cuatro ojos. Dos pares, desnudos. Hay humo. Hay la necesidad de silencio. Fin del disco. Lo circular y lo finito. Pero ese instante parece infinito. Hay la necesidad del fuego de la estufa que no cesa. La estufa es como un regreso. Y así todo. Caen los brazos del cortinado, de pura envidia, porque otros cuatro brazos se han entrelazado en un espiral. Caracol, caracol. Se lamen las falanges, se tropiezan las narices. Entre el cristal y el cortinado comienza una travesura de imanes, lo frío y lo cálido, lo seco y lo mojado, el vidrio y la tela. Empapada queda una porción del cortinado. Los brazos suprimen el derrotero, porque las bocas toman ahora un protagonismo húmedo y de primer plano de película muda y en blanco y negro. Lo e-pi-dér-mi-co. El ventanal solo. El cortinado solo. El afuera, el adentro. La renuncia o la ceremonia. La ceremonia. Dos cuerpos amalgamados en uno solo. El afuera frío, el adentro... Ya ha amanecido, y la ciudad apresa arbitrariamente esos dos cuerpos. Se acerca la hora de las tareas. Se acerca el momento de ser lo que no son, y deberán ser, mientras sigue la nieve castigando el ventanal.

lunes 24 de agosto de 2009

De Sexo (microficciones)


Tres microficciones a cargo

de “Negro Hidalgo”,

reconocido valuarte de la

literatura brevísima mendocina.





De sexo I

La llamaría ni bien llegara a casa para proponerle todos mis deseos, que me saldrían de la boca atropellándose, desvistiéndose a mitad de las oraciones. Pero antes debería llegar a casa. Y este viaje ha de ser bastante largo. Desde luego, necesitaría un cuerpo de hombre adulto o un cuerpo de hombre o un cuerpo a decir verdad. Es imprescindible nacer, me dice un viejo fantasma que en nada lo conmueve mi sexualidad prematura.


De sexo II

La levantaría con sus brazos fuertes y la apoyaría en la cama con la certeza de que va a amarla en breve. Pero surgiría un imprevisto y tendrían que marcharse sin consumar ningún acto. Morirían fatalmente en la velocidad de esa urgencia. Pero lo cierto es que habrían apagado los celulares y nadie podría haberlos encontrado nunca para llamarlos desesperadamente, ni siquiera la muerte.


Sexo III

Las mujeres están desnudas y en lo oscuro, sin saber que los hombres se esconden por todos lados en esa habitación. Los hombres ocultos en la habitación a oscuras no saben que mujeres desnudas también están presentes. Al hacedor de la lujuria le faltan dos pasos hasta la llave de luz.

domingo 23 de agosto de 2009

Historias de vida #11

La televisión vs el instinto

por Plumafácil

Yo era un hombre calentón. Calentón de pura cepa, señor. Y no lo digo porque sí, ni prepoteando eso de que nadie ha sido tan calentón como yo porque sé de muchos otros que viven en plena fiebre, que sudan a mares los placeres cotidianos… No, señoras, no es esa triste jactancia de cuántas pajas me he clavado en un día, o de cuántos polvos he alcanzado porque no se trata de eso… sino de algo más triste, más decepcionante. Se trata de una confesión: yo era un hombre calentón.

Yo era un hombre calentón, de esos que sufren por una carita, por un corte de pelo. Que sienten un aroma por la calle y ya la mente se les dispara y dice “si tiene este olor, su culo debe ser grande y sus pies pequeños”. O si ven un peinado eléctrico, ya catalogan a su portadora como una bestia en la cama… sí, ese tipo de personas era yo.

En las clases de biología, me pusieron amonestaciones cuando di lección del aparato reproductor. De ese incidente, en el parte anotaron que me había excedido en las explicaciones, que no podía decir frases como “los vasos capilares se ingurgitan para darle forma al bastón de mando”, o “los labios menores se unen a los mayores para dar nacimiento a la razón de nuestras vidas, al tesoro escondido, al verbo encarnado: el clítoris”, o “los pezones se electrizan y se convierten en los botones que sintonizan la más hermosa melodía”. Aún así me saqué 10 porque la profesora era una cachorra eléctrica y ardiente.

Todo comenzó a desmoronarse cuando la televisión entró a mi vida. Sin saber bien por qué, luego de algunas recomendaciones de amigos y vecinos, empecé a ver algunos programas de tele. Series, noticieros, programas de entretenimiento… allí también se veían mujeres lindas, vaya que sí… muchas mujeres muy hermosas. Culos, tetas, espaldas, panzas, piernas: parecía un supermercado de piezas femeninas. Lo que siempre acompañaba a estas imágenes era la voz de algún locutor o conductor que decía cosas como “¡Que belleza exuberante!” y uno no podía dejar de coincidir. O sino “Esta mujer es una diosa” y tal vez no me agradaba del todo, pero como era mostrada constantemente, de distintos ángulos, con distintas poses uno terminaba dando la razón al presentador.

Fue así como perdí el instinto, aplacado por la invasión de fotones color carne que despedía, incesantemente, el televisor.

Podía pasar a mi lado una reina de la belleza que yo no podía distinguirla de un plomero porque ninguna voz me lo indicaba. O una mujer se sentaba en mi regazo y yo no sabía qué sentir si nadie me lo decía. El caso extremo llegó en una habitación de albergue transitorio, donde no supe bien qué hacer con una mujer que esperaba por mí. De hecho le pedí ayuda, le dije que tomáramos un café y de allí en más nunca pasé de eso. Un café.

Por eso digo: yo era un hombre calentón. Ahora sólo tomo café y cuando pasan propagandas en la tele acerca de este producto, sólo cambio de canal y le pego otro sorbo a la taza.

viernes 21 de agosto de 2009

Carlitos

Es curioso que siendo el tango una de las danzas más eróticas, su ícono más sagrado no goce a pleno de ese prestigio. Las imágenes fílmicas y fotográficas que retratan a Carlitos Gardel no sugieren ni un dejo de provocación erótica, es verdad que el Morocho cantaba el tango, no lo bailaba, pero su figura era la estampa viva del macho argentino. Todos queremos ser Gardel por la pinta y por el canto, dos claves más que suficiente para seducir a quien sea. Y no es que el francés no despertara las más ardientes de las fantasías, sin embargo en sus fotos siempre sale sonriendo bonachón, y en las escenas fogosas en las que le toco actuar nunca se sale de su postura acartonada. Ni siquiera aún cuando toma del cuello a una chica y amenaza con estrangularla, para finalmente terminar besándola, ni aún ahí se sale de su propio libreto. Les habla a las pibas con la misma sensibilidad pueblera con la que trata a su guitarrista. Quiero aclarar que esta crítica no se termina con la simple obviedad de que era mal actor. Es pícaro, inteligente, simpático, muy educado y amable, pero eso es insuficiente para seducir a las pebetas. Me dirán que era tímido, que en su época no se estilaba seducir a las cámaras, que su figura de buen tipo vendía más que la de sexsimbol, que era homosexual o tal vez uruguayo, pero ninguno de estos alegatos justifican su falta de predisposición erótica. Compartió escenas con las actrices más bellas de su tiempo, y al tipo nunca le pasaba nada, no se le escapaba ni una mirada a través del escote de Mora Maris. Mientras ella se abre como un pimpollo entre sus brazos, supuestamente alagada por las palabras del cantor, el zorzal sigue fijo y encuadrado en su estructura escénica. Me dirán que si quiero a un ídolo popular seduciendo en cámara, bien me puedo quedar con los videos de No Toca Botón, pero no, Olmedo era un tipo triste y se le notaba, quiso volar y se mató. Gardel murió volando, y además me encanta la sonrisa del muchacho. Sin embargo sé que mi reclamo es absurdo, es imposible pedirle a un inmortal despertar deseos en la piel.

Sociologías de la Vida Cotidiana: El Homo Eroticus

En nuestro barato y grosero mundo socio-mediático, el erotismo y el sexo no tienen distinción, más bien se define uno por el otro, sin embargo, como dice Lo Duca en su Historia del Erotismo, el “erotismo reina cuando puede ser sugestión o alusión, y llegar incluso hasta la obsesión; cuando el sexo se descubre como obsceno- y no simbólico, es decir decorativo-, entramos en el mundo cerrado y tristemente limitado de la pornografía.”

¿Qué lo hace particular al erotismo, qué lo separa del instinto sexual y del acto mismo del sexo? El llamado instinto sexual, en tanto biológico, psicológica y socialmente inherente al ser humano, es parte del erotismo. Pero la expresividad o manifestación del erotismo no se circunscribe sólo al instinto sexual. El erotismo es la sublimación del deseo, la abstracción del goce en sus múltiples expresiones. El grado simbólico del erotismo se disemina (expresado o reprimido) en las más variadas actitudes y prácticas humanas. Hay quienes usan al erotismo como fórmula exitosa en su interacción social, en su comunicación diaria con los demás. Tan doméstico e inasible es el erotismo que muchas personas ignoran que poseen esa herramienta, que también puede significar para otras un karma o una tortura. Ningún ser humano está exento de él, por el simple motivo de que el ingrediente sublime del “eros” está en la piel.

Como toda expresión simbólica el erotismo necesita del otro, de la mirada del otro, del deseo del otro para revelarse. Como tan bien lo explica Lacan, nuestro erotismo necesita del deseo del otro para transformarse en metáfora encarnada. Cuando una chica nos descubre in fraganti sosteniéndole la mirada, por una fracción de segundo más del medio segundo socialmente aceptado, ella se descubre deseada y su descubrimiento la erotiza. La complicidad que se construye entre dos (o más de dos) seres deseantes posee una cotidianidad ilimitada, semejantes relaciones eróticas traspasan todas nuestras acciones y pensamientos. Cuando una mañana temprano salimos a la calle, ensimismados en nuestras preocupaciones, y en la esquina dos adolescentes se besan descaradamente, sin prejuicios ni pudores, sentimos cómo viejas primaveras se nos instalan en la piel, y sin saberlo somos parte de un hecho erótico, tan ajeno como propio.

Ahora bien, desde el enfoque social o colectivo, vemos que las manifestaciones eróticas tienen el poder de desmitificar tabúes milenarios, con los que aún convivimos, develando así los orígenes creadores del deseo y de sus obsesiones. Es ese carácter de liberación lo que diferencia al erotismo de lo pornográfico. Mientras que la pornografía pertenece al artificio obsceno, el erotismo es capaz de sublimarse en las más exquisitas expresiones del arte. Incluso los enigmas culturales de antiguas civilizaciones pudieron resolverse y revelarse a través del estudio de obras de arte eróticas, la escultura, la pintura y la literatura erótica. Según Do Luca, “ya en 1794, el obispo de Blois, el abate Gregorio, expresó la opinión de algunos espíritus clarividentes, que decían- apropósito de las obras eróticas- que ellas “servían a la historia de la humanidad, de las costumbres y de las artes. Por las producciones de esa especie suele juzgar el observador esclarecido al siglo que las vio nacer””.

Este breve recorrido erótico nos ha dejado un gusto a poco en los sentidos y muchas ganas de salir a la calle y dejarnos convencer por cualquier mirada. Espero que el homo eroticus que vive en ustedes haga una pronta aparición, los lleve de paseo por caminos inesperados y los deje perdidos en aquel lugar del paraíso o del infierno que les provoque el más grato y sabroso de los placeres.

miércoles 19 de agosto de 2009

3° Encuesta abierta de opinión " ¿Qué tan erótica y voluptuosa te sentiste esta mañana (nena) y cuan famélico e insaciable te despertaste hoy (nene)?




Participa en el próximo "desvío cósmico" contando tu historia sexy o tu histeria favorita, lo podés hacer aquí en los comentarios o por desviocosmico@gmail.com


viernes 7 de agosto de 2009

desvío cósmico presenta "El Grito del Chimango"




Jueves 13 de Agosto, 21:30 hs.

"El Grito del Chimango"

letras extra vagantes a cargo de:


Timonayre

y

Don Cósimo


En Bar Iguanahaní, San Martín 1945 de Ciudad. Entrada $5

+ info: www.cicloelefante.blogspot.com

'Escritores Vivos de Nuestra Provincia EN VIVO'. Todos los Jueves, 21.30


miércoles 5 de agosto de 2009

Darse el gusto

Las relaciones afectivas de microondas son las favoritas de aquellos espíritus fogosos y apresurados que no soportan esperar el momento preciso del gusto que da el punto de cocción, ellos quieren devorarse el caramelo ahora, quieren saborear el embutido con piolín y todo, no se aguantan… la quieren en cinco minutos o ya no la quieren más. Sin embargo hay variaciones, hay ciertas circunstancias que provocan que algunas relaciones afectivas permanezcan mucho tiempo en el frezeer, y que de buenas a primeras la nostalgia y la soledad inste a quererlas descongelar y comerlas al instante tras un breve llamado telefónico, pero debemos ser concientes que una relación descongelada en microondas ya no se puede volver a guardar para seguirla más tarde, una vez rota la cadena de afectividad, hay que degustarla en el momento y tirar los restos a la basura.

martes 4 de agosto de 2009

Desvío Cósmico lanza su 2° encuesta de opinión a nivel internacional ¿Qué experiencia tenés sobre: Relaciones afectivas de microondas?

¿Qué experiencia tenés sobre: Relaciones afectivas de microondas?

Son relaciones afectivas rápidas, calientes, instantáneas, radioactivas, modernas y fugaces.

Participá contando tu experiencia, tus historias o fantasías. Hay premios.

Dejános tu historia en los comentarios o al desviocosmico@gmail.com

viernes 31 de julio de 2009

Salió desvío cósmico N°10 y estamos de festejo


Salió desvío cósmico N°10 y estamos de festejo.

A partir del 31 de Julio pueden buscar y encontrarse con el fanzine-quincenal-interactivo n°10 sobre las barras de los bares y buffet, en las plazas, en las veredas de la Ciudad de Mendoza y sus alrededores.

¿De qué fobia te gustaría morir el invierno que viene? Una pregunta con múltiples respuestas. Aquí te damos algunas pistas.

Gracias a los que estuvieron desde el principio, a los auspiciante y a los nuevos adherentes.

Lugares habituales de distribución:

La Charamusca (Vallecitos) - Restaurant “Los Dos Amigos” – Restaurant "Alameda" - Bar “Artaud” - Bar “Iguanahaní” - Centro Cultural La Casita Colectiva” (Com. Rivadavia 945 – Cuarta este) - Puesto de libros de Km. O. -FeriaPlaza Independencia “Ficciones” Bar Cultural – Bar “Kasa Babilön” – Carrito Bar “Barloa” – Buffet de Facultad de Ciencias Políticas y Sociales - Buffet Filosofía y Letras – Centro Estudiantes UTN – Si te interesa distribuir “desvío cósmico” contactate vía mail.


Saludos Cordiales

Crónicas Cuyanas N°10

El sublime objeto del deseo

Por Timonayre

La señora Eulalia cree vivir en una armonía cósmica casi total, pero lo que no sabe la pobre es que debajo de su casa se está produciendo una rebelión. Aunque esta tesis parezca descabellada, los grillos que habitan en el subsuelo de ese hogar se han organizado y planean la toma y posesión del bien inmueble. Cuando llegue el momento ya será demasiado tarde para lamentos, porque los grillos se muestran decididos en su acción. Hay una tendencia a explicar lo inexplicable, y aunque he pensado más de mil maneras de decirle la verdad a la señora Eulalia y a toda su familia, el solo hecho de pararme frente al portal de su casa y confesar esta triste verdad me acreditaría por el más cruel de los mentirosos; y sus hijos y marido (todos amantes de los deportes), me propiciarían una inmensa granizada de golpes de puño y puntapiés que no vale la pena sufrir. Pero en realidad sí vale la pena, porque bajo ese techo en inminente peligro habita la bella y joven hija de la familia, a quien pretendo desde hace años ya. Lo cierto es que cuando los valerosos grillos lleven a cabo su cometido, yo estaré esperando a la bella joven para darle asilo y cuidar de ella. Podremos al poco tiempo volver a la casa y convivir con cientos y cientos de grillos que no cesarán en ningún momento de emitir su suave melodía, y todos viviremos en paz y sin tanto insecticida de por medio. Pero tristemente nada de eso no sucede, porque el insecticida de primerísima marca que ha adquirido la señora Eulalia aplasta silenciosamente la rebelión, y los grillos han sufrido muchas bajas, lo cual impide la acción. Pero para cuando la bella joven tenga nietos, los bravos insectos ya habrán podido organizarse debidamente, y yo, sin nietos, podré intentar nuevamente mi plan. Mientras tanto, organizo tácticas y estrategias en papelitos amarillos, a veces brillantes, mientras los platos del martes esperan y el baño se traba nuevamente, para mala fortuna de los vecinos del piso de abajo.

Narrativa Breve

“Leticia y Horacio”

por Timonayre y Don Cósimo

Ese día ella sufría una de sus fobias, tenía miedo a los objetos que se encontraban a la izquierda de su cuerpo, por eso no giró su cabeza hacia ese lado para ver si venía su colectivo, tuvo más bien que girar todo el cuerpo hacia la derecha 180° para poder quedar bien de frente, pero mientras recorría los 94° se encontró con el rostro de Horacio, que ese día, como siempre, vestía de elegante sport y con su sobretodo favorito, recién peinado, afeitado y de sobrado buen humor. El en­cuentro fue repentino y bastaron apenas sutiles excusas por parte de ella y algo de picardía del caballero para terminar tomando un café en el “Puerto Rico”.

La fobia de Leticia era extraña, cambiaba según los días, sus miedos alternaban de lado a lado, había épocas que temía a los objetos que se encontraban a la dere­cha y otras veces a los de la izquierda de su cuerpo. Nunca supo bien de dónde le nacían esos miedos, recordaba que de niña colocaba todos sus juguetes, su cama, su escritorio y hasta un pequeño roperito a un lado de la habitación, y a los pocos días sus temores cambiaban de lugar y con ellos también sus cosas. Cierta vez un novio la sorprendió con un ramo de rosas amarillas por la parte izquierda del hombro, fue tanta la desesperación que le provocaron esos pimpollos que no paró de correr hasta llegar a su casa.

Él también tenía la suya, a pesar de ser un muchacho con éxito y personalidad, tenía un miedo atroz y terrible de desnudarse frente a cualquier otra persona, por más familiar e íntima que fuera su relación. Esa fobia le venía desde niño, de cuando se cambiaba y duchaba en los vestuarios del club y tenía que desnudarse frente sus compañeros, sucede que Horacio, ya desde chico, estaba muy bien dotado en sus partes venéreas, pero a sus siete u ocho años ese privilegio viril fue entendido y explotado como objeto de burla por parte de sus compañeros de béisbol, que no pararon jamás de llamarlo “la anaconda”.

Su relación amorosa fue creciendo tan rápidamente que ninguno de los dos advirtió en el otro ninguna conducta extraña, sino que hasta las encontra­ban encantadoras. A Horacio le parecían muy divertidos esos giros de bailarina que Leticia practicaba entre las góndolas del supermercado, tra­tando siempre de ubicar los productos por el lado que le dieron menos miedo. Ella se llenaba de ternura cuando él la esperaba en la cama con el pijama puesto, siempre peinado, afeitado y de buen humor. “Apaga la luz, mi amor” decía Horacio, que recién se sacaba el pijama en la totalidad de la oscuridad, “no, mejor apagala vos” decía Leticia, cuando sus miedos no le permitían girar su cuerpo hacia donde estaba la llave de luz.
Los primeros meses fueron de pura pasión y amor íntegro, pero al atrave­sar los días con sus noches, las cotidianidades entraron a despuntar sus hilachas y de pronto ciertas conductas del ser amado comenzaron a parecer incómodas y ridículas. Ella odiaba no poder entrar a la habitación hasta que Horacio no estuviera refugiado entre las sábanas, tapado hasta las narices y fingiendo leer un libro. Mientras que a él ya no le parecía tan gracioso que las tazas, los platos, los cubiertos y la mercadería estuvieran siempre guardados de un lado o del otro de la alacena.
La relación estalló una madrugada mientras dormían. La anciana vecina del departamento de arriba tuvo una pesadilla, en aquel sueño sucedía un terremoto tan fuerte que se abría la tierra y la gente caía dentro de las grietas, y fue tan aterrador el grito que pegó la señora que Horacio y Leticia creyeron que el terremoto era real. Los dos despertaron al unísono y trata­ron de salir corriendo, pero les fue imposible congeniar sus fobias para no ser presos del pánico, Horacio estaba desnudo y no podía salir de la cama por miedo de ser visto en cueros, Leticia por su parte no lograba decidir si tenía más miedo de girar a la derecha o a la izquierda de su cuerpo, que­dándose paralizada al costado de la cama mirando el techo. Pasaron los primeros instantes de desesperación y ninguno de los dos se movía, ambos pensaban que morirían aplastados por los escombros. Al cabo de quince minutos Leticia se animó a girar a la derecha para mirarlo y preguntarle “¿por qué nunca te he visto desnudo?”, no sabiendo que responderle, Horacio prefirió fingir un pesado sueño, se dio vuelta y se tapó hasta la cabeza.

Extrañamente esa mañana ella se levantó más temprano que de costumbre, cuando Horacio la encontró desayunando en la cocina, practicó un ejercicio que hacía tiempo tenía en mente, le dijo, “¿podrías pasarme el diario que está ahí detrás, a la derecha? Leticia se levantó suavemente, giró a la iz­quierda, y sin detenerse en el rostro de Horacio, tomó el diario y se lo pasó. Luego de mirarse un instante en silencio él le preguntó, “¿a qué le tenés miedo?” Leticia meneando rítmicamente la cabeza de un lado a otro le respondió: “a nada querido, a nada”. Desde la ventana de enfrente podía verse a Horacio completamente desnudo con su taza de café dirigiéndose a la vera de Leticia.

“Paranofobia”

Por Plumafácil

Saquémonos las caretas. Fue, es y será todo una conspiración. No es joda, no es persecuta de un hombre perteneciente a la vasta casta del lumpenaje. No. Es la cruel verdad. La gripe A H1N1 ha sido un invento tramado por un grupo selecto de mentes creadas para transmitir y seguir asentando la sensación de miedo, terror y angustia en las sociedades del mundo entero.

¿Qué estoy loco? ¿Y qué me dicen de estos tres balazos recientes que tengo en el tórax? ¿Me los hice yo? ¿Eh? No, no son heridas autoinflingidas pro­pias de un demente. No. Son las balas de los que quieren callar la verdad. Las mismas que tiene Jacobo Winograd, que le sacó la careta a Soldán. Las mismas que tuvo Marta Holgado, cuando decía que su padre era Perón y su madre Gladys Ravalle. Las mismas que tiene Gabi Canci, cuando dijo que las modelos son gordas o algo así.

Pero lo que nos atañe, y esto se los digo antes de que los capitalistas que dominan este mundo me callen para siempre, es el virus de la llamada gripe porcina y he aquí la verdad: todo esto se trató, desde el principio, de una conspiración tramada por: el G 8, el FBI de los Estados Unidos, el Servicio de Inteligencia del Gobierno Mexicano, Bill Gates y Sergio Sa­racco. Sí señoras y señores. Esta es la verdad, la papa, el lado sin pan de la milanga. Estos entes han tramado, desde que la crisis es crisis, una manera de reactivar el mercado y hacer un salvataje, nada más y nada menos, que a la Johnson & Johnson, empresa que subsidió, entre otras, las campañas a presidentes de: Nicolás Sarkozy (además de darle mensualmente una suma millonaria a Carla Bruni para que finja ser su esposa), Ángela Merkel y Gordon Brown. Además ha tenido un papel fundamental en las fiestas de Silvio Berlusconi, en las que proveía productos varios de su facturación, más que nada de látex. Y, viniendo para estos pagos, la Johnson & Johnson fue la encargada de cabildear fuertemente para que Saracco ocupara el lugar de ministro en la cartera de Salud. Sí señoras y señores, ellos mismos le llevaron una canasta de frutas al recién electo Celso Jaque y le pusieron una tarjetita que decía “Nuestro hombre puede traerte beneficios” y ya todos sabemos lo bien que anda este ministerio en nuestra provincia…

Pero bien, ustedes se preguntarán cómo se beneficia la Johnson & John­son… bueno, tal vez alguna ama de casa se haya dado cuenta en este mo­mento… claro que sí: con la venta de alcohol en gel, guantes de látex, bar­bijos (fashion y de los otros), botas de látex, redecillas para el pelo y pro­tectores descartables de tapa de inodoros. Todo esto, todo tramado para favorecer a los grandes capitales con buenas relaciones en el poder.

Pero para mí, la gota que rebasó el vaso, fue cuando quise dar con la fuente de todo esto, con el paciente cero del virus: Edgar, un niño de barrio pobre de Veracruz, México. Buscarlo fue infructuoso, el niño que había coque­teado con los porcinos, que abrió el juego para todos nosotros ya no estaba en su pueblo, no. Los vecinos, reticentes, no daban datos de su paradero, pero una mujer, valiente, que hoy no se cuenta entre los vivos, me dijo que habían comprado su historia y su silencio con una casa en el barrio rico de México, dándole una mansión que linda a un lado con el barril del Chavo y al otro con la casa de Vicente Fox.

Y luego nubes de humo. La verdad siempre escondida tras velos y nubes de humo… si no llego a ver el día de mañana, pongan mi foto junto a la de José de Zer y Fabio Zerpa, otros grandes luchadores por la verdad.

jueves 30 de julio de 2009

Sociologías de la Vida Cotidiana N°10

Revisando Fobias

Por Don Cósimo

Revisando el diccionario de fobias descubrí que las hay de muchos gustos y colores, y que no todas se relacionan con lo que comúnmente creemos desagradable. Tanto que muchas de ellas se definen como miedo a los placeres más divinos, mientras que otras enclaven su trastorno en hábitos tan cotidianos como mundanos.

La Caliginefobia es el miedo a las mujeres hermosas. Siempre supimos que las mujeres hermosas son peligrosas, lo sufrimos a los golpazos y lo aprendimos de memoria por definición poética. Pero debe ser muy triste padecer de tan terrible fobia, andar por la calle cabizbajo por miedo a tropezarte con un minón, rezar para que la nueva compañera de trabajo sea un bagayo, sudar la gota gorda si una morocha inconmensurable se te sienta al lado en el colectivo, pedirle a tu psiquiatra que cambie a su secretaría de carita y voz angelical, con su piel tersa y sus ojos color del tiempo, que ya sea invierno o verano siempre viste una blusa suave que deja al descubierto sus erguidos hombros y un pequeño lunar en el nacimiento de los pechos. Como bien dice este diccionario las fobias sexuales pueden ser extrañas pero para nada graciosas. Otra fobia desgraciada es la Malaxofobia (del griego, “malakós”:suave, blando y “phobos”: miedo), miedo a los juegos amorosos, relacionada con la filemafobia, o miedo a los besos, “es un miedo irracional e incontrolable hacia las artes de la seducción. Un hecho interesante acerca de esta fobia es que típicamente se la utiliza para describir a mujeres, no a hombres”.

También están las fobias sociales, la más famosa es la xenofobia, conocida por todos y ejercitado por muchos. Pero las hay más específicas, como la Hobofobia, miedo a los vagabundos. La Negrofobia, miedo a los negros, que si bien se relaciona con la xenofobia tiene sus particularidades, ya que ni siquiera los propios negros están exentos de sufrirla, se sabe que muchos padres de raza negra desean tener hijos de piel clara, creen también que relacionarse con blancos mejora de status social y por tanto sostienen que casarse y tener hijos con alguien de raza blanca mejora su propia raza.

No creo que muchos adultos estemos muy lejos de sufrir de Efebifobia, miedo a los adolescentes. Esta es una fobia muy común en los profesores de polimodal de colegios públicos urbanos marginales, después de dos añitos explicando formación ética y ciudadana al ritmo constante y sonante del reggetón y la cumbia villera, encerrado con treinta monigotes en un aula decorada con grafitis dibujados hasta en el techo, cuando ves a un pendejo suelto por la calle lo querés despellejar en vida.

La lista es larga y entre muchas fobias encontramos a la Pupafobia, es el miedo a los títeres, marionetas y muñecos articulados, diagnóstico que Freud llamara “lo siniestro” o “lo ominoso”, cuando un objeto inanimado se parece demasiado a uno mismo y recuerda a nuestra propia mortalidad. Y para el último dejamos a la Falacrofobia o peladofobia, miedo a quedarte pelado, que está relacionado con el miedo a que un bien día te tiren un centro de gol y te griten “picá pelado, es tuya” y vos al no sentirte inter-pelado te quedes parado viendo como la pelota se pierde por el lateral.

Fobia a Chichén Itzá o los mitos de CNN en español

por Michel

He consultado a mi oráculo preferido. Le he pedido que me dé explicaciones de los futuros eventos que azotarán y acariciarán a la Tierra. Le he rogado, tal vez con cierto desparpajo, para que me diga exactamente lo que quiero oír. Es cierto: no siempre soy democrático con mi oráculo. Luego, le pedí que fuera hacia el pasado y me describiera la Revolución Francesa… a lo que se negó rotundamente.

Comencé a escuchar susurros. Sí, de esos susurros que vienen y se van… voces de la noche. Avancé sobre la posibilidad de vida en otros planetas sin ver mi manifiesta muerte. Primero, dudé. Acto seguido, comprobé que aquella voz era la de mi oráculo preferido que decía: en inviernos postreros, o sea, futuros, sabrás qué cosas han pasado en México. Recordarás sus cielos y sus revoluciones, sus extensos lagos, su vida de pueblo. Pero eso no será todo, querido profeta. Sabrás también que en fríos aún sin nombre te esperarán espantos solapados, cariños sueltos y arrumacos de bolsas de agua caliente… verás, en los ojos de quien te ama, un viejo adagio escrito a fuego: “nada acaba sin un guiño de Egipto”. Obedece a la palabra y quédate en esta última expresión.

Yo quise interrumpirle para pedirle datos más precisos a lo que me espetó: ¡cállate! ¡No me condiciones que pierdo el hilo! Me llamé nuevamente a silencio y continué escuchando: tú sabes que el chancho ha sido culpable de casi todo lo malo que ha pasado en este planeta. No casualmente los judíos han decidido no comerlo por considerarlo un bicho de pocos modales. Ahora bien, tú no puedes negar que el chancho de la promoción invierno-2009 ha acertado en algunas cosas: por su culpa la familia ha vuelto a convivir bajo un mismo techo, los padres y los hijos se hablan en una situación casi mágica y millones de otros detalles han contribuido a que volvamos a las pequeñas preguntas que sólo el silencio aislado proporciona: ¿qué haces en este Planeta?, ¿qué tiene que ver Orión contigo?, ¿acaso existe vida aún? Iba a responder a alguna de esas preguntas pero mi oráculo favorito volvió a arremeter: en futuros inviernos, la moda no cambiará. Seguirá siendo México la que rija las catástrofes y los mitos. Una situación realmente exótica hará posible una nueva fobia en el Planeta Tierra… la fobia será llamada “Chichén Itzá”, también conocida como “Fobia RH positiva – temor a quedar atrapado en lo alto de una pirámide”. Miles de estudiosos buscarán vacunas para resolver este nuevo miedo. Otros, afectados por las noticias de CNN en español, pedirán justicia a militares y rezos a marxistas-leninistas. Muchos serán influidos por el temor a morir en lo más alto de las pirámides y, algunos, estarán convencidos de que por eso han perdido la vida. Los menos, y sólo por diversión, le preguntarán a los viejos mayas: “¿qué hemos hecho para merecer esto?”, a lo que se responderá: perder la dignidad…

Nuevos sonidos cortaron el mensaje. No diré que no me preocupó lo que dijo mi oráculo favorito. Sí, me ha preocupado… pero, para serles sinceros, mucho más me preocupa lo que dice CNN en español.

lunes 27 de julio de 2009

¿De qué fobia te gustaría morir el invierno que viene?


Encuesta abierta de opinión

"desvío cósmico fanzine" lanza la primer encuesta de opinión a nivel internacional con intención de medir los niveles de fobia y conocer la hechura de los miedos. ¿Sabés cuáles serán las futuras pestes y fantasmas que agobiarán al mundo el próximo invierno? Participá contando cuáles son tus fobias y de qué están hechos tus miedos. Contribuí a la ciencia y a la cultura del siglo XXI. Habrá premios y castigos.

Déjanos tu fobia plasmada en los comentarios o por mail: desviocosmico@gmail.com

viernes 26 de junio de 2009

Esta es la Tapa N° 9






Desde el 27 de Junio está en las calles de Mendoza "desvío cósmico" N° 9. Atenti la monada y a no perdérselo, busquen por los bares, los buffet universitarios y las veredas y lo encontraran. Saludos cordiales.-

Crónicas Cuyanas N° 9

ARCO DESAGUADERO

Por Timonayre


“... e vernan los tardos años del mundo, ciertos tiempos en los quales el océano afloxerá los atamentos de las cosas y se abrirá una grande tierra...” (Libro de las Profesías).


El adelantado Don Rodrigo Martín Alonso de Anés y Triana Almagro, envíale a Su Majestad la total suma de trece indios en conmemoración de las Bodas de los Infantes. Destas latitudes áridas y desérticas los nativos desta zona arenosa viven de la caza y apresan algunas aves de laguna y pejes, en canoas de totora. No fablo de oídas quando digo que los he visto sin ropas i algunos machos con pelos en la cara.

Face tres lunas, en quanto amaneció, después de encomendarnos a Dios, salimos de nuestros aposentos i con tiros i ballestas delante, i los de a caballo faciendo arremetidas algunas que logramos capturarlos. Las tierras de acá agora obedecen a Vuestras Altezas.

Estas gentes indianas de costumbres barbáricas andan desnudas, i todos los que yo vide son todos mancebos, que ninguno vide de edad de más de treinta años, muy bien hechos, de muy fermosos cuerpos y muy buenas caras: los cabellos negros, gruesos, cuasi como sendas de cola de caballo.

Pusimos fuego a sus ídolos, tomamos a las mujeres y a los niños y matamos algunos ancianos que son pocos.

Algunos no se cubren sus vergüenzas a causa de la calor y de las leguas y leguas de arena. Un viento que parece ser aliento del diablo sopla de forma repentina. Tuvimos que lavarnos los ojos con agua de la laguna porque no vides nada.

A través del baptismo femos agora llevado a la Sancta Fe a las mujeres y los niños. Es el tiempo justo que reconozcan a la Iglesia por Señora y Superiora del Universo Mundo y al Sumo Pontífice, llamado el Papa en su nombre, y a Su Majestad en su lugar, como Superior y Señor Rey de las Indias y Tierra Firme.

Ques fecha a diez días del Mes de Abril, año del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo, de mil quinientos veinte y siete.


“Yo te comprendo desde mi desesperación y te curo desde mi esperanza” Pavlovsky

Por Natalia Bori

Mi interés por la locura viene desde antaño, desde cuando por primera vez pisé el suelo universitario, pero por aquellas épocas el tema de la locura y la sociedad era cosa del pasado, loqueadas de estudiantes posmodernos dedicados al estudio de las minorías, aún así, hoy día seguimos tomando la píldora del soportar, con el fin de llegar a cumplir un sueño foráneo y frustrante: el éxito individual.

Siempre me pregunté por qué llega a algunos de nosotros la curiosidad o el asombro de las experiencias de vida, la sensibilidad y la visión del mundo de aquellos seres comúnmente rotulados anormales o popularmente llamados locos. Será que los locos son el reflejo de una época que los condiciona, que nos condiciona. En un entramado ideológico común, pero segmentado, se forman nuestras vidas entre locos, psiquiatras y normales, o sea, entre opresión, psicofármacos e hipocresía.

Locos y extraños: el compadecido “ciudadano común”, durante años, ha tenido el vicio de que todo lo que le parezca extraño y esté fuera de los cánones de la moral y la ética, de la ley impuesta por una parte de la sociedad, parte minoritario y poderosa, es temible, es anormal, por lo tanto, es marginado y desechado de la categoría de “ciudadano común-saludable-normal”, por inadaptado e imbécil. Así por el laberinto de la historia han pasado diferentes personajes malévolos, merecedores de ser encerrados por el simple hecho de ser inexplicablemente locos/as, pero a pesar del tiempo y el espacio, estos personajes tuvieron algo en común: el haber sido una amenaza a las estructuras normales de la autoridad reinante.

Y entre tanta estigmatización social encontramos un tipo de locura peculiar: la locura inofensivo, el loco bueno, el que todos conocemos por su perspicacia e insensatez, el que te dibuja una sonrisa cada vez que te lo encontrás en algún evento público, por alguna razón del sin razón. Data de tiempos medievales, fue y será, la inspiración de grandes maestros de la literatura y del dramaturgo, esta clase de personajes encuentra cierta aceptación y consigue hacerse oír mezclando la protesta con el delirio, la impotencia con la omnipresencia, pero que finalmente desvanece su rebelión en las risas de los “cuerdos” desesperados.

Aún hoy sigo pensando en lo que alguna vez leí: que la locura puede ser típicamente incomprensible o sencillamente mal comprendida.

20 años es todo

En el film “Los Soñadores” de Bertolluci, tres jóvenes cinéfilos juegan a interpretar escenas de películas, el que no adivina debe cumplir con una prenda, que son pruebas tales como masturbarse delante de alguien o hacerle el amor a otro, mientras que afuera, en las calles de París, estalla el Mayo del ‘68, en una escena célebre están los tres debatiendo filosóficamente la realidad política desnudos en una bañadera y fumando marihuana, ellos tres eran la revolución sexual y psíquica de un mundo viejo y absurdo, no necesitaban saltar a las calles y quemar los autos para demostrar la rebelión, eran la rebelión aunque no lo supieran. Hoy no se necesita ser joven para hacer ciertas cosas, sin embargo ninguna práctica juvenil nos convierte, per se, en jóvenes.

La música pop estalló de la mente alucinada de cuatro ventiañeros de Liverpool, se desplazó por el mundo y creó una cultura, una manera deferente de sentir, escuchar y ver la realidad. Hasta lo cabalístico y místico tuvo su signo, ciertos íconos de esta cultura del rock y el pop murieron a los 27 años. Dejaré un cuerpo joven y hermoso, rezaba la consigna. Lo mismo pasó con las demás ramas del arte y la literatura. La revolución cultural de los años ’60 la hicieron los jóvenes y era de ellos. En las organizaciones sociales y políticas que intentaban de algún modo cambiar el mundo, trasformar el modo de vida burgués, construir un universo nuevo para ellos y sus futuros hijos, era difícil encontrar a alguien mayor de 25 años y una excepción que alguien tuviera 30 años y estuviera allí, planificando el porvenir.

A casi 10 años del fin del mundo que nunca llegó, es casi imposible discriminar a simple vista quienes son los jóvenes, es imposible detectar quiénes gozan de la rebelión de los sentidos. Los niños de 12 años imitan, se visten y se comportan como si tuvieran 25, los adultos de 30 y más intentan seguir haciendo lo que harían si hoy tuvieran 20 años. Los padres de los chicos de veinte se esmeran por ser aceptados por sus hijos y ser tratados como pares. Todos queremos ser jóvenes, soñamos beber por siempre de aquella fuente, insistimos con léxicos, formas, modas y tecnología, pero es inútil, la juventud no se compra en el supermercado.

Se me dirá que la brecha de edad para definir un grupo social depende del momento histórico determinado, y que en la actualidad ciertas prácticas juveniles comienzan desde los quince años, mientras que otros hábitos y otras conductas pueden definir como joven a alguien de 35. Pero minga! No señor. No mi amor. La sangre fluye, hierve, se rebalsa y se desborda por las calles a los veinte años, y nunca más serás tan joven como ese día, y nunca más te querrás comer el mundo, llevarte el universo y las estrellas por delante, y nunca más te importará tres cuernos lo que digan los periódicos, las encuestas y las revistas de chimentos.

Se me dirá también que estoy viejo, que siento nostalgia de mis veinte abriles que no volverán, recuerdo de un tiempo que ha pasado, nostalgia de la vida que se va…

miércoles 24 de junio de 2009

El Loco Juan, Facebook y los Pitufos





Por Don Cósimo

3.432 son (somos hasta ahora) los fans (fanáticos, adeptos, seguidores, hinchas, “amigos”) del Loco Juan en Facebook. Más de un candidato a diputado quisiera tener semejante cantidad de votos cantados y seguros. Es un dato curioso, simpático, atractivo y sumamente paradójico. Minitas y boluditos de la luna se suman al fenómeno mandando saludos por la net al emblemático loco. Entre tanta crema burguesona no podía faltar el germen de la culpa y de la compasión (La pasión de Juan) judío-cristiana que organiza una colecta para ayudar al homenajeado en cuestión (que dicho sea de paso no le viene mal algo de guita y ropa nueva) Mientras sus “adeptos” se envían señales de adhesión, cuelgan fotos, cuentan sus aneadotas y juran haber visto al pobre Juan haciendo tal o cual pirueta en algún último evento público, el famoso personaje discrepa entre un coñac seco cosecha ‘78 o un tinto clase B que le ofrecen el la barra del “Papito”. ¿Sabrá el Juan que es Facebook? ¿Tendrá idea de la cantidad de personas que utilizan este medio por día en todo el mundo? ¿Y de saberlo, la importará un catzo que sus fotos y videos viajen por ahí y entren en las habitaciones de adolescentes fastidiosos, oficinistas desteñidos, solteras desesperadas o viejas al pedo? Si lo vemos por ahí deberíamos preguntarle.

El efecto de las redes sociales en internet me hace acordar mucho al fenómeno de los pitufos. Durante su efervescente fama estos duendes eran adorados por miles de niños que compraban sus revistas, figuritas, muñequitos y hasta la fábrica de hacer pitufos. Era tanta la estupidez que generaban estos bichos que las madres salieron a decir que estaban endemoniados. Preocupadas por la salud mental o física de sus hijos, los progenitores se reunían en la casa de alguna vieja comadrona y hacían la fogata de San Juan con todo lo que encontraran que tuviera la imagen de la Pitufina. El gordo Barzola juraba que su muñeco de Papá Pitufo sobrevivió a las llamas y se le aparecía por las noches. El gordo era muy mentiroso. Fue una campaña sucia pero efectiva y decididamente psicopatera. Te prendías frente al tele con cierta culpa, juntabas las figuritas a escondidas, los dibujabas en la contratapa del cuaderno Gloria. Sin embargo todos los veíamos y seguíamos la oleada de su merchandising (término anglosajón compuesto por la palabra merchandise, cuyo significado es mercancía y la terminación -ing, que significa acción).

Al igual que a los Pitufos, existe cierta fobia a ingresar a estas comunidades o redes virtuales por parte de gente que presiente el final de las relaciones reales, cuerpo a cuerpo, y que teme por la intimidad e integridad de sus amigos y conocidos. Tené cuidado de las fotos que colgás, no ingreses tu nombre real, no comuniques tu fecha de nacimiento, ni se te ocurra poner tu dni, etc. Existe una absurda tendencia fatalista y apocalíptica a pensar que internet se lo va devorar todo. Desde aquella sonsa película sobre la matrix el ciudadano común desconfía hasta de su cafetera eléctrica. Pobre tonto. La verdad, o una verdad, o la verdad que nos creemos que es verdad, es que uno entra a estas redes virtuales y se encuentra con todo el mundo. Un mundo estúpido y sordo como el que está detrás de la ventana.

Ah!, el Loco Juan, bueno… poco tiene que ver él con toda esta estupidez. Ahí va dibujando garabatos en su Laptop de cartón, siempre precavido con su casco amarillo, dirigiendo el tránsito y convencido que su realidad ha superado hace rato cualquier otra rara novedad que pueda ofrecer internet.

¿Quién Quiere Ser Diputado?

Por Plumafácil

Al parecer en nuestros días estamos viviendo un fenómeno similar al uso de bikinis en los ‘60, al uso de calzas en los ’90, y al ser flogo o emo en los ’00; este fenómeno no es otro que el de ser diputado. Sí, seño­ras y señoritas, hoy, convertirse en un servidor público que ocupa una banca es una moda, una moda que se expande cada vez más, como la banda ancha.

Si tuviéramos que dar una receta para convertirse al diputadismo, la misma sería:

ü Conviértase en alguien medianamente célebre. Ya sea usted abogado, artista o intelectual; ya sea que trabaje en una ONG, en un rectorado o en un decanato, no tiene más que acariciar la fama sa­liendo en un par de ocasiones en la portada de alguno de nuestros periódicos (lo cual es un mé­rito, es una cumbre casi ingobernable).

ü Luego mire encuestas, muchas encuestas. Si puede encargue una encuesta usted mismo: si tiene hijos, dígales que junten un par de amigos y salgan a preguntar por las calles si es usted una per­sona creíble, si tiene la tan mentada “Imagen positiva” y si el porcentaje le da para aventurarse a una diputadía.

ü Una vez que su imagen sea lo suficientemente alta, realice un claro acto de incoherencia. Por ejem­plo: si usted investiga al político X, muéstrese junto a él en un asado. O si es un artista com­prometido con los derechos humanos, estréchele la mano a un represor de esos que toman café los sábados a la mañana en la peatonal. Luego de consumado el acto, verá cómo su teléfono co­mienza a sonar.

ü Paso siguiente: atienda el teléfono que le comenzó a sonar en el punto anterior. ¿Reconoce la voz? Bueno, era de esperarse que no: se trata de uno de esos “operadores políticos”, esos que realizan el trabajo en la sombra. Le va a decir que lo viene observando, le va a decir que le gusta mucho lo suyo (sea lo que usted haga) y va a mencionar que le pareció muy interesante cierta actitud suya, y hará referencia a la incoherencia por usted cometida. Créame, es por eso que lo van a llamar, no por otra cosa.

ü A esta altura ya le deben haber realizado la propuesta, sí, la que usted deseaba:“¿Quiere ser dipu­tado?”.

Responda que sí y salude, salude a todos y cada uno de los amigos que tuvo, de los amores que acarició, de los sueños que lo mantuvieron despierto. Salude en un largo adiós. Todo eso se ha ido, ahora comienza la verdad, el camino verdadero: no se trata de glamour ni de esgrimir convicciones en bien del pueblo, tam­poco de hablar de porcentuales ni estimaciones. Se trata de realizar el trabajo sucio, pero parecer limpio.

Ahora usted ha decidido ser diputado: póngase el uniforme, tómese estas fotos, empapele el barrio que va a odiarlo, venda el amor propio que tenía. ¿Listo? Ahora sí: bienvenido a la empresa.

martes 2 de junio de 2009

Editorial Nº 8


Haciendo cosas chanchas

Por si no se han dado cuenta el significante “chancho” siempre tiene algo de grotesco, ridículo y sumamente peyorativo, se lo utiliza generalmente para denostar a alguien, ya sea enjuiciando su acción o directamente su persona. El “chancho” es el que juega con la suciedad, el que se revuelca en su propia miseria, el que se come los desperdicios, el que no tiene escrúpulos éticos para deshonrarse. Sin embargo, a la hora de “gustarnos” de él trasladamos ese significante “grosero” por otro mucho más delicado, un significante casi elegante, y cuando pedimos en un restaurante no pedimos carne de chancho, pedimos “carré de cerdo” y hasta nos ponemos la servilleta sobre los muslos, no sea cosa que se nos salpique el regazo con la grasita del cerdito.

A los científicos, le habrá pasado algo así con la famosa gripe porcina, al no saber de dónde provenía, de qué se trataba y mucho menos que nombre ponerle se la encajaron a los chanchos, y para ser aún más bizarra la escena la ubicaron en México, y todos nos imaginamos a un señor con un enorme sombrero y bigotes con las puntas para arriba tomando tequila abrazado a un chanchito al vivo grito de ¡“otra ronda manito, pa’ el chapacote de mi amigo el cochinote!” Y entonces a todos nos cerró la idea del juego incestuoso, de la suciedad y de un virus maligno, culpa siempre de los que no se cuidan y andan haciendo chanchadas.

Sin embargo la gripe ni provenía de los chanchos, ni de los mexicanos y no se propagaba en tribus africanas o barrios suburbanos, apareció en el norte civilizado y se expandió por el mundo vía aérea. Siempre está la sospecha de conspiración y nunca faltan los que adjudican al supuesto malentendido un toque maestro de exterminación racial o social. Por mientras, en Argentina suman no sé cuantos más de cien y muchos de ellos lo trajeron como souvenir de Disney. En Mendoza la gripe demostró su fiebre en la xenofobia chauvinista con cara de piquete anti-gripe frente al Hospital Lencinas. No queremos gripe ni menos si viene de Chile, parece fue lo que quisieron decir los vecinos indignados que tiraban piedras contra el colectivo.

Independientemente de los orígenes, errores de laboratorio y sospechas nazionalistas, desde esta editorial sólo queremos reivindicar el orgullo y el buen nombre de los demonizados y tan queridos cerditos. La colectividad científica mundial tendrá que poner sus barbas en remojo. Ni olvido ni perdón, esperamos sus disculpas.

sábado 30 de mayo de 2009

Tapa Nº8







Desde el miércoles 3 de Junio ya está en las calles de Mendoza
el nº8 de "desvío cósmico". Lo pueden conseguir en los lugares habituales, calles y veredas. Gracias por el apoyo y nos seguimos viendo.

Saludos Cordiales.

Sociologías de la Vida Cotidiana (SVC)

Ejemplos todos...

por Don Cósimo

a) Algunos curanderos pestilentes recomiendan cataplasmas de barro para curar empachos y remordimientos. A pesar de lo irrisorio de los estos procedimientos curativos nadie duda de su efectividad, no obstante la ciencia avanza y nos deja patitiesos a cada rato con sus felices descubrimientos.

b) Madres, abuelas y petisos ricachones hacen lo que pueden por ver a sus hijos crecer sin preocupaciones; libres de toda obstetricia artificial que les calme el clamor de sus neurosis; aún así los consultorios terapéuticos están repletos de cajeros de supermercados y estudiantes de sociología.

c) Señoras gordas y obscenas se pagan el puchero adivinando el futuro de endemoniados conductores de colectivos, que entre quejidos y sollozos se dejan engatusar en renegridos cubículos astrológicos, mientras tanto en el cielo un satélite fotografía la fosa cloacal que va desde sus inodoros hasta el río del Desaguadero.

d) En la plaza de un pueblo un abuelo llantea por su memoria tratando de enlazar recuerdos de carnavales y revoluciones, a la misma hora que estudios estadísticos lo borran de su población universo por considerar su existencia un tanto insignificante para establecer la línea de pobreza.

e) Un poeta sordo zarandea su espíritu sarnoso tratando de alcanzar con su prosa la material exacerbación de unas medias finas, que ahora, y debajo de una pollera, corren por una ancha avenida en busca de un taxi vacío, cuando en los diarios, además de los avisos fúnebres, la proclama por la independencia de un país en oriente sigue siendo noticia.

f) En zonas rurales algunas canchas de fútbol “serie potrero” suelen estar delimitadas por los bordes de las acequias que la rodean, lo que sin duda es resultado del arbitrario arbitraje que fijan los regímenes de canalización de riego, sin embargo a ningún win derecho se le ocurriría ir a reclamar a las autoridades de irrigación sobre la validez de tal o cual offside cobrado en el último clásico de la región, sobre todo después que una aluvión se llevara hasta la vergüenza de estas personas.

Ejemplos todos de la ocasional trasgresión que puede significar para el universo un poco de sobriedad. Si se te canta, y con algo de suerte, un buen augurio puede profesar la mejor de las predicciones, y si te sale bien un cuento alguien te puede contratar para pegar carteles, lo que no significa que tengan fe en vos o en tus recursos sobrenaturales. En fin, no sólo los caladores de sandía se pueden llevar un buen chasco sobre el mismo filo de sus cuchillos... es para pensarlo.

Crónicas Cuyanas

NERVIO ÓPTICO

por Timonayre

Saliendo del supermercado con dos bolsas en la mano izquierda y un cigarrillo en la derecha, observo un conglomerado de idiotas que se encuentra parado frente a un hotel cinco estrellas esperando no sé qué, y caigo en la conclusión que allí se aloja un equipo de fútbol, y esa trouppe de buenos para nada está esperando una fotografía o un autógrafo. Sigo caminando en dirección norte y el pordiosero ciego de la otra cuadra estira accidentalmente la pierna derecha. Tropiezo. Rápidamente me reincorporo. Me pide disculpas y torpemente le arrimo unas monedas que justamente había guardado para hablar por teléfono. Su mano se cierra automáticamente al momento que me bendice en nombre de Dios. Prosigo. Cruzando por la senda peatonal un automovilista se prende a la bocina de su camioneta que parece ser la heladera de una carnicería y prorrumpe en insultos y gestos nada amables contra mi persona. Oigo algo así como que el semáforo estaba en rojo. Yo lo vi verde. Frente a una cabina telefónica me encuentro con la sorpresa de las monedas. Justamente no tengo monedas. Pido cambio al mercader ubicado en un cubículo mugriento y el tipo ni se digna mirarme a los ojos. Nada del otro mundo, pienso. Continúo. A lo lejos percibo la voz de un guacamayo como saliendo de una gruta congelada, y en realidad es una señora que entre agitada y llena de fastidio me acusa de haberle robado sus dos bolsas de supermercado. Afable, le explico que debe haber un error. Efectivamente. Veo que esas dos bolsas que convencido creía eran de mi posesión se encuentran colmadas de productos lácteos. No tolero la lactosa. Entre disculpas y más disculpas intento nuevamente continuar. Desde un balcón, un grupo de jóvenes ensaya otra tonta canción de rock. Alguna vez yo fui adolescente. No puedo dejar de parpadear. Creo que corre viento zonda. Ya en casa, y destapando una botella de salsa de tomate para darle rienda suelta a mi arte culinario, una rata pequeña, blanca y parece joven asoma tímidamente del gollete y se sacude del contenido rojo. Hoy mi nervio óptico me ha jugado demasiadas malas pasadas, y es así que decido seguir con la cena. Confundo dos esencias aparentemente distintas, le agrego sal al café y azúcar a las papas fritas. Creyendo que has llegado he preparado cena para dos. Espero un par de horas. Dos horas. Imposible comer doble ración. Luego vienen las pesadillas.

jueves 28 de mayo de 2009

“Otra vez nos quedamos afuera”


Por Plumafácil

“Otra vez nos quedamos afuera” se lamentan las señoras y los agentes de turismo. “Otra vez nos pasó por el costado la moda mundial” continúan ya con llanto y cabizbajos los ancianos y las secretarias ejecutivas.

Ocurre que, una vez más, los síntomas que acorralan al mundo a nosotros nos tienen sin cuidado. La fiebre porcina, así como las grandes bandas musicales, se presenta en todos lados menos en Mendoza. Si bien hubo alteraciones en el diario trajín (y en la terminal de ómnibus el hombre que recibe las monedas en el baño comenzó a usar barbijo), nada ha sido confirmado. Que una pareja fue sometida a exámenes en el Hospital Lencinas, que un hombre fue detenido en Horcones, que dos niños fueron sacados del jardín por hablar en lenguas (presunto indicio de haber contraído la enfermedad)… pero nada, de gripe porcina nada, ni una gota. Solamente las especulaciones fundadas en el miedo y la ingesta televisiva.

“Ya nos pasó antes” recuerdan los empleados estatales y las meretrices mientras enumeran: cuando vino el Papa, ni un atentadito; cuando ocurrió el 11-S se reforzó la seguridad en la terminal, pero no arribó ningún hombre con turbante y cara de malo; cuando vino Deepak Chopra no hubo ningún estafado que lo deschavara.

Tendremos que conformarnos, tristemente, con ostentar el segundo puesto en el ranking de las provincias más inseguras, o con tener al monstruo de la Cuarta (que viene a salir un año después de Fritzl, qué falta de tacto) o con ser gobernados por un político delirante y mentiroso, que surge (con un pésimo sentido de la oportunidad) 12 años después que otro delirante: Abdalá Bucaram Ortiz. Sólo que el nuestro causa menos gracia. Muchas menos gracias.

lunes 25 de mayo de 2009

Historias de Vida (amor, locura y muerte)

“Alguna vez tu papá mató un chancho”

“¿Alguna vez tu papá mató un chancho? ¿Tuviste miedo?” El que siempre mataba los chanchos en mi casa era mi tío Ildo, fanático de River. Cuenta la leyenda familiar que mi primer superclásico lo presencié a los cuatro años. En aquella época no era de extrañar que River goleara a Boca en su propia cancha y eso fue lo que pasó esa vez. Mi viejo, fanático de Boca, enfurecido empezó a insultar y tratar de explicarme a los gritos que “Nos ganaron. ¡Perdimos! ¡Perdimos!”, yo lo miré con toda la inocencia y le respondí “yo no perdí, yo soy de los otros, de los que ganaron”. Por medio de mi madre, que no aguantaba más de la risa, le llegó la noticia a mi tío Ildo. Al próximo domingo se apareció con la gloriosa camiseta de la franja roja que cruza el pulcro pecho blanco y el correspondiente par de medias como regalo. Esa vez no necesitó gastar a mi viejo por el triunfo, una goleada a Boca no era nada comparado con un nuevo hincha de River nacido de las mismas fauces bosteras. Así de fácil sumó el Ildo otro sobrino más a las gradas millonarias. Él tenía la costumbre de hacer hincha de River a los hijos de sus hermanos y cuñados bosteros, hábito que lo hizo el tío más famoso. Se empeñaba tanto en aquella costumbre que con tal de ganar otro hincha no medía las consecuencias. Cierta vez le tocó un sobrino rebelde que se obstinaba en ser hincha de Boca igual que su padre. Mi tío utilizó todas las estrategias y mañas habidas y por haber, y nada, el pibe seguía fanático Xeneize. Hasta que una tarde se lo encontró al niño jugando cerca del horno de barro y se le ocurrió una apuesta: “a que te hago hincha de River", “yo soy de Boca” respondió el sobrino con todo su orgullo y todas sus fuerzas. “Vamos a ver que tan hincha sos”, le dijo el Ildo, “metete adentro del horno y gritá ‘Viva River’”. El niño entró al horno desafiante y gritando “Viva Boca”. Detrás del niño mi tío encajó medio paquete de sarmiento seco mientras preguntaba “de quien sos hincha”, “de Boca” gritaba el niño obstinado. Encajó entonces medio paqueta más de sarmiento por la boca de horno mientras repetía la pregunta. “De Boca” volvía a responder el sobrino. Pero apenas el niño lo vio al tío con fósforos y un papel sintió que no estaban jugando. Si decís “Viva River, te saco del horno”, negociaba el Ildo. “Yo soy de Boca” se oyó otra vez desde adentro. “Decí ‘Viva River’ y te dejo salir”. Cuando el tío encendió apenas el papel e hizo unos grotescos ademanes amagando con prender la leña, el sobrino creyó que ya no estaban bromeando y largó un “Viva River” suave y entrecortado. “Cómo dijiste”, preguntó con gusto el Ildo del otro lado iglú de barro, “Soy de River tío, se lo juro, siempre fui de River”. El tío respiró, apagó el fuego y sacó uno a uno los sarmientos. Esa vez al Ildo le costó, pero la tradición de formar hinchas millonarios la siguió marcando a fuego al resto de sus sobrinos, por el resto de nuestras vidas y durante muchos años más.

El de la foto es Walter Gomez, gran figura de River Plate y muy admirado por mi tío Ildo.

martes 19 de mayo de 2009

Una estación, un café:

Autor: José Ignacio

La estación mantiene su continuo trasiego de viajeros y bultos sin regulación de tránsito; la megafonía, ahogada por el eco de los grandes espacios, minuto a minuto, informa sobre destinos o procedencias, salidas y llegadas, números ordinales de andén, horarios y consejos de prudencia para que no exista la tentación de cambiar de mano los equipajes.

Movimientos, sonidos y espacios clonados. Nada mejor que un café para rellenar un tiempo vacío.

Cafetería, bandeja, servilleta y palita ovalada desechables, inquieta espera en la del sírvase usted mismo. Café natural, descafeinado molido o en bolsita de papel con variados matices: muy cargado, cargado, corto y hasta en ocasiones aguado, a este último se le conoce como americano pues la costumbre de rebajar sabores parece proceder del país colocado casi en la zona norte de ese continente.

El resultado puede acompañarse con diferentes medidas de leche: solo una nube, cortita, normal o generosa servida a diferentes temperaturas: ardiente, caliente, normal o fría; incluso existen paladares que lo saborean mejor incorporando un número indeterminado de gotas de coñac, ron, anís, licor de malta o calvados.

El líquido podemos edulcorarlo con sobrecitos de azúcar blanco, moreno, y en ciertos casos, sacarina. Algunas temporadas son propicias para añadir pequeños cubos de agua helada para enfriar lo que, hace un momento, ha sido calentado. Adornará el conjunto un detalle de cacao, galleta o ambos, colocados justo al lado de la cucharilla.  

Esta suma de proposiciones o exigencias son superadas por perpetuos percusionistas: redoble entre molinillo y cafetera, rematado por uno o dos sonoros golpes sobre el cajón de residuos; personajes de oficio que permanecen protegidos tras una barrera  en la que se amontonan una o varias filas de platillos, apilados de derecha a izquierda o en orden inverso dependiendo del lado de la barra en que uno se encuentre situado; los citados personajes demuestran gran habilidad en el momento de elegir vasos, tazas o tacitas ordenadas sobre la cafetera, como es costumbre, para obtener un completo secado.

Al recibir el preciado reconstituyente satisfacemos su importe y, si procede, recibimos el sobrante mientras un silencioso platillo espera inmóvil un plus voluntario que compense tamaña complejidad.  

En los siguientes minutos es aconsejable mantener en equilibrio la bandeja y su contenido hasta ocupar un espacio hasta entonces vacío; en caso contrario su volcado obligará a repetir el proceso.

Finalizado el procedimiento se degustará con comodidad solo en el caso de disponer el tiempo suficiente para cumplir el horario del ferrocarril.

domingo 17 de mayo de 2009

Convocatoria abierta y permanente



Desvío Cósmico abre su primer convocatoria permanente a escritores, periodistas, pensadores, dibujantes, artistas y demás a enviar escritos o dibujos para ser publicados en el fanzine. 
Las notas y textos no pueden superar las 500 palabras.

desviocosmico@gmail.com

miércoles 13 de mayo de 2009

Mishiadura

A principios del siglo XX los poetas populares denominaban la miseria reinante con el hermoso y musical giro lingüístico de mishiadura. Ya Platón, tres siglos y pico antes de Cristo, opinaba sesudamente: “el pueblo es un excelente maestro en materia de idioma”. Reconocía con ello que el lenguaje proviene del vulgo y que de él lo toman posteriormente los escritores, que lo credencializan en obra literaria.

Hoy, además de la miseria que sigue vivita y coleando en los alrededores de las grandes y pequeñas ciudades, se ha propagado la otra miseria, esa miseria simbólica engranada en la estupidez y en la intolerancia hacia el otro y desde el otro; la miseria de los candidatos y sus ostentosas propagandas, la de los sindicalistas oficiales que arman y desarman palcos en las plazas, la de la chusma y la crema de la crema que piden pena de muerte.

La miseria que muestran los programas de denuncia social y amarillismo izquierdoso, como el deporte de ir de gira con una cámara por la villa miseria en busca de un fumador de paco o la imagen de un niño cagando adentro de un tarro, es solamente una de las caras de la mishiadura, mientras que la otra cara la tienen metida en la frente los que consumen ese enlatado compromiso social finamente gasificado.

La psicosis generalizada que los medios mundiales crearon alrededor de la fiebre mariachi y los frijoles saltarines, muestran la hilacha de los míseros recursos que utilizan los creadores de opinión pública. Los charcos con dengue quedan mucho más cerca que Acapulco, pero el mosquito es mucho más peligroso para los pobres que para la clase que viaja en avión y que ahora debe usar mascarillas y tratar de no tocar a nadie. El temor de esta gente es que la miseria les llegue por contagio y no por malos negocios. Un siglo después el mundo se ha vuelto ridículo en sus formas de reaccionar frente a los miedos de las pestes, las crisis y las grelas.

Que el mundo fue y será una porquería ya los sabemos, que gira sobre un eje podrido ya nos quedó demostrado, que el futuro llegó hace rato, también, pero nada nos va a hacer creer que la mishiadura es sólo un castigo o una enfermedad, es también nuestra morbosidad inmanente de creernos inmunes a ella…
Cha-characha-cha-cha.

desvío cósmico N°7


Con algunas semanas de ausencia... Apareció desvío cósmico N°7.
Encontrás el ejemplar impreso en los lugares de siempre.
Saludos cordianles.

martes 12 de mayo de 2009

Tres al hilo (microcuentos)

/En el vientre de la tierra /No sabía cómo había llega-do allí. Recordaba vagamente que alguien la había arrojado a ese reducido espacio. Luego había perdido el conocimiento. Estaba rodeada de serrín por todas partes. Sentía que se asfixiaba. Intentó moverse un poco, le faltaba el aire y no se encontraba muy bien. Se movió despacio entre el serrín, ascendiendo con precau¬ción. Una fina ranura dejaba pasar un hilo de luz. Hacia allí se dirigió. Con un último esfuerzo, sacó la cabeza y miró hacia abajo. Por fin, la vio: húmeda, suave, oscura… Con un ágil movimiento, la lombriz se dejó caer de la cesta y se sumergió en el vientre de la tie-rra./Efrén/


/Mascotas /No, si el problema no era que no le gustaran los animales. Le encantaban, de verdad. Él era tan feliz, allá, en la aldea, con su perro y sus ovejas. Ahora, sin embargo, se sentía observado por miles de ojos. Ojos inquietos y oscuros. Sus alientos cálidos constantemente en su nuca. Le desespe-raba el impaciente golpeteo de sus patas y pezuñas sobre la ma¬dera del barco. No había rincón donde pudiera estar solo. Y los sonidos… los soni¬dos le estaban volviendo loco. Brami¬dos, gruñidos, trinos, balidos, silbidos, maullidos, cacareos, graznidos, cloqueos, rugidos, aullidos, zumbidos, gorjeos, mugidos, zureos, relin¬chos, ladridos… Con un suspiro, Noé se dio la vuelta en su duro camastro de paja. Estaba lleno de pulgas./Ana Sagasti/



/La vieja/La vieja mirando en la vereda, se seca con el sol. Se ha aco¬dado en el pequeño pilar de la verja. Desde allí contempla el uni¬verso invariable. Parece que ni respira, apenas agacha la cabeza sobre sus manos tiesas y grises. Sus ojos grimosos son los únicos atentos. El sol está atravesando la desgastada pared y le pega de lleno sobre la cenicienta cabeza. Quizás está pensando en retirarse. Nunca la has visto caminar, no sabes como ha llegado hasta ahí, siempre la has visto ahí sola, siempre con el sol en la cabeza. Ahora te pare-ce dis¬tinguirla, otras se te con¬funde con el descascarado paisaje. La vieja sigue ahí, nada la inmuta. Alguien pasa por la ve¬reda, su mirada sigue ahí, fija y seca. Alguien pasa y la sa¬luda, de su boca muerta nace un “buendía” torvo y lenta¬mente sus párpados se sacuden. Por una extraña sensación la vieja te llama la atención. De todas tus pesadillas no sabes si la elegirías. La vieja se está secando en la vereda. Te da igual atravesar la calle o pasar frente a ella. Sigues adelante. Tu cuerpo es inercia. La sensación es angus¬tiosa. La tienes ahí. Sus dos ojos parcos te miran. Te esgriman. Sientes la tentación. Están por saltarte al cuello. Están pronto ha sa-ciarse de una buena vez./Don Cósimo/

Historia de Vida (amor, lucura y muerte) Nº7


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por Raúl Quiñonez

Hace diez años junté unos mangos, vendí el auto, le pedí guita a mis amigos, me endeudé con mi suegro, dejé a mi mujer y a mis hijas solas y me fui a cum­plir el sueño argentino de hacer la “América” en el primer mundo. Elegí Canadá porque allí se encontraba un amigo de mi cuñado que por teléfono prometía trabajo, estabilidad y muchos dólares. Nunca había viajado en avión. Cuando llegué, en Migraciones me sometieron a un interrogatorio, no hablaba inglés, no sabía dónde iba, no tenía trabajo fijo. Resultado: detenido por catorce días en un hotel internacional para extraditados. Compartí la angustia y el temor de ser expulsado de un país que ni siquiera conocía junto a peruanos, paraguayos, ma­rroquíes, colombianos y demás hombres que solamente querían una oportuni­dad en el “Primer Mundo”. Mientras Migraciones chequeaba mis antecedentes yo llamaba desesperado a mi cuñado para putearlo y pedirle que se contactara con su amigo. Una mañana apareció un abogado mexicano que me sacó en li­bertad y los 1.500 dólares que tenía de reserva. En el primer mundo hay mucho trabajo, pero los ciudadanos no se ensucian las manos cambiando un inodoro o el cuerito de la canilla. Para cubrir las demandas de labores indeseables existen enormes agencias de empleo encargadas de cambiar la identidad y la situación de los ilegales. Primero hacés una larga fila frente a un mostrador, luego llenás una planilla y a continuación de NAME: escribís un nombre falso, yo siempre elegía el de Leonardo Favio, al igual que otros latinos elegían Ma­rio Moreno Cantinflas o Puma Rodríguez. Acto seguido te subían a una traffic listo para el yugo: casco, overall y borcegos. Podías ir a parar a cualquier lugar, fábricas de pastas, obras en construcción, parques y jardines, fábricas textiles o bolsear en el puerto. A la mañana siguiente, un categórico YES o NO, te definía si seguías o no en el trabajo. Así estuve durante meses, hasta que conocí una pareja de un argentino y una colombiana que por unos cuantos dólares te falsifi­caban un certificado laboral con el que conseguías más y mejores trabajos, y hasta adquirías el derecho de un seguro de desempleo, beneficio que nos permitía pagar el alquiler de la cabaña en la que vivíamos con un cordobés y dos venezolanos. A pesar de la soledad, la distancia y el idioma, Ottawa significó una ciudad ideal para un aventurero, perdido en el mundo y con la mitad de los sueños rotos. Nos sobraba el trabajo, enviábamos plata a nuestras familias, comprábamos y disfrutábamos de cosas que nunca habíamos tenido, vivíamos un viaje de egresados extraño y ensoñador. Pero todo sueño acaba, y el mío ter­minó cuando me enteré que mi nena más chica había sufrido un tonto accidente en la calle, nada grave, un golpe en la cabeza, unos moretones. No aguanté más de extrañarlas y me volví. De vuelta a casa, me encontré con la cara de crisis de mis amigos, la guita que no alcanza, el laburo que se pierde. Entusiasmado por los dólares que había juntado, me instalé una verdulería en el barrio. A los dos me­ses me fundí, me endeudé otra vez con mi suegro, me separé de mi mujer y me alejé de nuevo de mis hijas. Una tarde cualquiera puse punto muerto y limpié la piecita del fondo de la casa de mis viejos, armé un catre con un colchón viejo y me tiré a mirar el techo, mientras tanto en Ottawa dos oficinistas hacían un recreo esperando que Carlos “la mona” Jiménez terminara de pasar la enceradora.

lunes 27 de abril de 2009

Crónicas Cuyanas Nº7

Nunca me puse una remera del Che
Por Timonayre

En el ejercicio diario de inventarse permanentemente, la verdadera cara la vamos teniendo cada vez más cerca de la nuca, porque cada década que vamos pasando nos hace mirar y mirar hacia atrás. Me pasó a los veinte, a los treinta, a los cuarenta años. En este preciso momento estoy replantando licopodium en el frente de casa y una mirada insidiosa me clava los ojos en la nuca. Es un chico de unos dieciocho años que está enclavado en la vereda con cara de perrito triste. Me pregunta por mi hija y le respondo que ha salido de compras con su madre, que viene a ser mi esposa. Asiente con la cabeza y se marcha. No le doy demasiada importancia al asunto porque vienen muchos amigos de mis hijos y casi ni me acuerdo de sus nombres, ni mucho menos de sus caras, debe ser porque las tienen siempre mirando hacia el frente, a lo que vendrá. En uno de mis viajes al patio para buscar tierra preparada, me encuentro con la sorpresa de que la vereda ha sido pintada con una inscripción amorosa que tiene como protagonista a mi propia hija. “Julia Te Amo”, garabateado a las apuradas parece. Insulto a los cuatros vientos para que algún vecino se digne a darme algún dato, pero eso no sucede. Entonces pienso en el muchacho y creo que doy en el clavo. La tierra tiene exceso de orujo y una serie de mosquitas negras se ha apoderado de gran parte del jardín, razón por la cual me pongo de mal humor y decido dejar todo tal cual y sentarme a ver el partido del sábado por la tarde. En la tranquilidad de un aperitivo y un contundente tres a cero de mi equipo favorito suena el timbre. El delgado muchachito se encuentra en el umbral con una rosa en la mano que ha cortado de mi jardín. Las ganas de partirle la cara que mira al frente se me van rápidamente al ver esa expresión de misericordia. Le pregunto si es de la escuela y me responde afirmativamente, lo hago pasar y le ofrezco algo de beber. Entonces oriento mi cara treinta años atrás y me veo tocando el timbre de un portero eléctrico y lidiando con el padre de mi mujer; es cierto que calzamos en moldes más que sabidos y este pibe con cara de foca mojada va a lograr su cometido, y qué más puedo hacer. Le pregunto si está enamorado de mi hija y titubeando responde que sí. Noto una peculiar remera que lleva puesta, es el rostro de Ernesto “Che” Guevara que mira al frente, aún no tiene la cara en la nuca, claro murió joven. Lo indago acerca del origen de esa cara, y me responde que cree que es la de un jugador de fútbol de la década del ’70. Pongo rostro de sorprendido, le recibo la flor y un sobre cerrado que es para mi hija.

Al anochecer, cuando el cuadro familiar está completo, y los chicos se preparan para salir, leo ofertas del supermercado en la cocina. Mientras mi mujer prepara la cena, de a poco le voy comentando lo ocurrido por la tarde, ambos estamos de espaldas. Su rostro poco a poco comienza a volcarse hacia su nuca, y ya no somos dos padres de familia, sino dos jóvenes locamente enamorados, yo le estoy entregando una rosa que he robado de algún jardín cercano, y ella entre tímida y decidida acepta la flor y mi primer beso.

miércoles 22 de abril de 2009

Sobre barrios y delitos

Autor: Michel


Hoy es “Dani”. Un pibe de catorce años asesina a un hombre en medio de un intento de robo. “Dani” es detenido. Las empresas de comunicación copan la villa 21, villa en donde vivía “Dani” (hoy no, ahora no… porque está detenido). Comienzan las preguntas y las falencias: ¿cómo era su vida?, ¿consumía paco?, ¿a quiénes frecuentaba? La villa habla sobre sus necesidades: trabajo, organización, seguridad, educación, salud… y señala a un Estado ausente.

El Estado-nación argentino guarda, en su cajón más oscuro y olvidado, una realidad difícil de asumir (sobre todo para la clase media). El Estado argentino es el mayor responsable (por culpa de las promesas y funciones de aquellos que ocupan cargos en esta institución) de la muerte de diez niños y niñas por día debido a la falta de alimentación o al padecimiento de enfermedades curables (como bien señalaba un médico porteño: “en la Argentina, cada 20 días, tenemos un Cromañón silencioso”). Sin embargo, ante el genocidio silencioso que nuestro cotidiano vivir comparte no existen acusados, no existen juzgados, no existen espacios ni tiempos. En este genocidio no hay pedido de “pena de muerte” ni se discute “bajar la imputabilidad” ni ningún otro artilugio legal que ponga en cuestión esta situación. El genocidio legal pasea tranquilo (no por una calle, no por un barrio, no por una escuela) por todo el territorio sin dejar rastro ni huella. Sólo la muerte de diez niños y niñas por día… sólo eso.

Los mayores responsables tienen nombre y apellido, viven en sus casas, muchos han recibido una educación formal (estatal, por cierto) y disfrutan de buenos servicios de salud. Buena parte de los asesinos que mienten, traicionan y engañan a todo un pueblo, aquellos que han prometido solucionar problemas que jamás podrían resolver por sí; viven tranquilos, caminan libres y disfrutan de los beneficios de pertenecer y adherir a este genocidio legalizado.

Estoy esperando… estoy esperando que las empresas de comunicación cambien el foco… necesito saber, para que ya no se repita, dónde nació el hijo de puta de Carlos Saul Menem… que me muestren su barrio, que me muestren a sus amigos, que me digan adónde estudió, que tipo de drogas consumía (seguramente no era “paco”) y qué pensaban y piensan sus vecinos de él… y necesito saberlo porque es imprescindible no repetir las condiciones en donde los “asesinos del silencio” se construyen. Hay que desmotar la maquinaria en donde los menen, manzano, vila, ruckauf, duhalde, jaque y toda esta manga de delincuentes hacen sus migas para construir este sistema que oprime y discrimina. Que el dedo, de una vez por todas, señale hacia donde hay que señalar… aunque esta señal, no lo duden, nos llevará a otros barrios y a otros delitos. Muchas veces, serán barrios cercados y alambrados con seguridad privada. Muchas veces, serán negociados y robos al erario público. Pero, es evidente, el asesinato de guante blanco tiene estas características.

martes 21 de abril de 2009

Sociologías de la Vida Cotidiana N°7

Sospechosamente Light

“Hay días sospechosamente Light…” dice Andrés Calamaro en su canción Mi gin tonic, y es verdad, siempre es sospecho el adjetivo Light. Desde las etiquetas de los productos comestibles hasta las argumenta­ciones de los debates televisivos, las cualidades Light de las ideas y las palabras encierran un enigma nunca soluble. Los comentaristas de la ciencia social dicen que la nuestra es una era liviana y fácil, que se han perdido o desvanecido todos los principios de la modernidad, y que no quedan muchas consignas gregarias a las que asociarse, que duren más de dos o tres cesiones de terapia. “En mi época todo era Light”, dirán los abuelos del futuro a sus nietos los domingos en la mesa. “Casi nada nos importaba y vivíamos como si el mundo estuviera a punto de reventar. Sin embargo no éramos felices, sino más bien resignados adic­tos a la comida y a la tecnología chatarra”.

Los pensadores posmodernos nos ensañaron que el poder se imprime en la piel con mensajes y códigos, que los cuerpos se construyen por coacción y se miden con un tester de violencia, que el poder está en todas partes y que no hay poder sin resistencia. Además, los cuerpos se constituyen a través de microscópicas redes de información, mientras que sus laberintos de interpretación se vuelven cada vez más porosos produciendo resistencias cada vez más sumisas. Aunque sea imposible, es divertido sospechar que aquel famoso libro de Lipovesky, “La era del vacío”, haya sido inspirado por el menemismo. Durante aquella década, y a pesar de la crisis y la corrupción, nadie se quejaba ni se rebelaba mientras el kilo de asado corte “vacío” siguiera valiendo $2,50.-

Hasta hace poco los hombres peleaban hasta la muerte por un pedazo de tierra gredoso y son vida, cortaban las cabezas de sus enemigos y las colgaban en una piqueta mugrienta, destruían las máquinas y se rebela­ban contra un régimen de explotación e inmundicia, un buen día dejaban de trabajar y salían a las calles a luchar por sus derechos, se reunían en casas vacías e imprimían pasquines incendiarios, soportaban horas y días de torturas defendiendo una idea, llenaban las calles y las plazas gritando contra el gobierno opresor, festejaban el triunfo electoral con banderas y niños colgando de las ventanillas de los autos, amedrentaban a la policía y arrebata­ban todo lo que podían de los supermercados, quemaban gomas en las rutas y salían a mostrar sus miserias por televisión. Todas esas cosas hacían los hombres para resistirse al poder. Pero de a poco la vida de los cuerpos fue volviéndose más liviana.

Por varias razones la gente dejó de reunirse en las plazas y se quedó mirando docu­mentales de antiguas revoluciones en el living de su casa. Hoy los cuerpos resisten por delivery, ni siquiera cocinan sus propias resistencias. Existen líneas de detergentes y champús que no contaminan el ambiente, los productos con ingredientes orgánicos están en boga, hay cámaras ocultas en el culo de cada congresista transmitiendo en vivo las 24 hs, los programas de denuncia y conciencia social llegan al pico de audiencia, sin embargo el mundo sigue siendo una porquería, ya lo vez. Un detalle, el eslogan “sospechosamente Light” de la campaña que aconseja no usar bolsas de nylon dice: “Somos todos culpables, somos todos inocentes”. Fin de la historia.

martes 7 de abril de 2009

Tapa N°6


Apareció "desvío cósmico n°6". Desde el 6 de abril lo podés encontrar por estos lugares y algunos más. Gracias por su apoyo.

La Charamusca (Vallecitos) - Restaurant “Los Dos Amigos” –Bar “Artaud” - Bar “Iguanahaní” - Centro Cultural “La Casita Colectiva” (Com. Rivadavia 945 – Cuarta este) - Puesto de libros de Km. O. -Feria Plaza Independencia. – “Ficciones” Bar Cultural – Bar “Kasa Babilön” – Bar “Juguete Rabioso” – Carrito Bar “Barloa” – Buffet de Facultad de Ciencias Políticas y Sociales - Buffet Filosofía y Letras - Buffet Facultad de teatro – Escuela Po­pular de Teatro.

Psicopatías de la Vida Cotidiana N°2

La résistence
por Don Cósimo

Nos estamos resistiendo. No queremos reincidir. Encima somos éticos. Nos seduce la consecuencia. Pero nos persigue la intransigencia también. En el fondo nos hiere la vieja mueca de “qué va decir la gente”. Pero en fin, nos resistimos al microondas y al teléfono celular.
No crean que por cotidiana esta sea una resistencia fácil. A la mañana alguien prepara el desayuno para el resto, y del resto siempre alguien se demora y termina tomando la leche tibia y con los grumos flotando. Manera fofa de empezar la jornada. Al medio día el que llega primero debe preparar algo nutritivo, con color, sabor, aroma y que nos deje satisfechos, pero sobre todo debe ser rápido, instantáneo y sin restos de radioactividad, ni nada. Ustedes me entienden. Cuando todos llegan nada está terminado aún, y todos te miran como diciendo: ¿qué has hecho que no has hecho la comida?
En la tarde un amigo nos invita a su casa a cenar. Tu pareja te dice: vos andá yendo que yo te alcanzo. Llegás a la casa de tu amigo, él te dice que la cena se hace pero en otra parte, en la casa de otro amigo. Tenés que avisar a tu pareja del cambio de planes, ¿pero cómo? Ya es tarde para llamar al teléfono fijo, ella ya debe haber salido de su casa. Tu amigo te sugiere lo obvio: mandále un mensaje. Allí nos damos cuenta que lo obvio, puede significar también lo imposible para personas de casi la misma edad, con el mismo nivel de instrucción, de similares ingresos y ubicados en el mismo radio geográfico. Y lo peor es que tenés que confesarte: nosotros no tenemos celular. Pero eso no es lo peor. En cierta forma te sentís un cretino. Tu resistencia a usar microchip está complicando las cosas. Por culpa de tu sonada resistencia terminarán cenando a media noche. Entonces, y para purgar tu pecado, te quedás sentado en el umbral de la casa de tu amigo esperando cuarenta minutos a que llegue tu pareja.
Esta mañana ella se tomó la leche fría y con grumos, y no te dijo nada. Al medio día, después de media hora de espera, su almuerzo estaba la mitad crudo y la mitad quemado, y no te dijo nada. A la tarde aceptó cenar con tus amigos y que no la esperaras, y no te dijo nada. Pero ahora, en la noche, ella está frente tuyo en el umbral de una casa vacía y no tenés coartada. Y ella está tan enfurecida que lo imposible nunca sonará tan obvio: ¡¿por qué no me avisaste?!

“El imperio de la luz, los medios,

El gobierno de la provincia de Mendoza, a cargo de Celso Jaque, adjudicó 11 de las 12 áreas petroleras que había licitado el ex gobernador Julio Cobos para su exploración y eventual explotación. En conjunto, las propuestas económicas suman casi 300 millones de dólares, y del total adjudicado, siete se otorgaron a Ketsal-Kilwer, una sociedad vinculada al grupo Vila-Manzano. La historia del “Imperio” podría resumirse así: El abogado Daniel Vila es la cabeza visible del holding. José Luis Manzano, ex ministro de Menem hizo una Maestría en EEUU, cuando se alejó de la política, y tomo contacto con Mas Canosa, un mafioso anticastrista radicado en Miami, ya fallecido. Es así que nace la sociedad Manzano-Canosa y Familia Vila, quienes decidieron invertir en el negocio de las comunicaciones en todo el país. Su estrategia de acumulación logró en los últimos 15 años la apropiación de los siguientes medios: Revista El Gráfico, Diario Uno; Primera Fila, Diario La Capital (Ro­sario. Multimedios La Capital). Diario Uno (Entre Ríos); Diario Nueva Hora (De Multimedios La Capital); Revista Poder; Radio La Red; Radio Rivadavia; AM Nihuil; FM Brava; FM Latinos; FM Montecristo; FM Ayer; Rosario Difu­sión SA (LT3); Voces SA (LT8); FM Cadena 100; FM Estación Del Siglo; FM Meridiano; LT15 Radio del Litoral (Concordia); LT 41 Radio Gualeguaychú; LT 39 Radio Victoria; Supercanal Holding; Canal 7 (Mendoza.); Canal 6 (San Rafael); Canal 2 ( Santa Fe); Señal Cablevisión Noticias (CVN); Horizonte (Mza.); Supercanal (Mza.); Trinidad TV (Mza.); CTC Cable (San Rafael); Telecable (Godoy Cruz); Su Canal (Luján de Cuyo); Pehuenche Cable (Malar­güe); Cablevideo Señales Canal 4; Canal 11 y Río Canal. Se suman una serie alianzas estratégicas para obtener propiedades en otros rubros de influencias.

Sus aliados en nuevos negocios fueron: el mendocino Roberto Dromi, uno de los mentores y ejecutores de las privatizaciones de los ´90, ex ministro de Obras Públicas de la Nación de Menem. Familia Bauzá: tradicional familia mendocina, (propietarios de la conocida fábrica de pastas secas “Bauzá”), cuyo máximo exponente, Eduardo, fue también Ministro de Menem. Omar Álvarez: la conexión sanrafaelina del grupo, es dueño de medios de la ciudad de San Rafael (diario, radios, TV abierta y cable), también posee campos en Sierra Pintada. Ha montado una bodega y una olivícola y fue el principal inversor de dinero para que el grupo se quedara con las empresas mendoci­nas de energía y agua. El Grupo Vila-Manzano es dueño, además, de un gran complejo inmobiliario en Mendoza, que incluye la sociedad DALVIAN S.A., formada a mediados de los ´70. Desde aquella década iniciaron la urbaniza­ción del Piedemonte, un área no apta desde el punto de vista ambiental para la urbanización, por el riesgo aluvional y sísmico. Allí se ubica actualmente el lujoso barrio-cápsula que lleva el nombre de la empresa, donde viven una larga lista de políticos de casi todas las extracciones, que por ende terminan cautivos de su imperio.

Crónicas Cuyanas N°6

La Señora Bustamante
Por Timonayre


Treinta y ocho años de matrimonio han hecho en la Señora Busta­mante lo que el arado en la tierra fértil. Es sábado y la Señora Busta­mante descansa, día en que se permite pequeñas viejas costumbres, un whisky de mediana calidad, un vaso lleno y con mucho hielo, su programa de TV, y todo el tiempo disponible para sus cuatro gatos, todos impecables. De repente decide sacar el álbum de fotos y co­mienza a recordar. Año 1967, Reina de la primavera en el Colegio Na­cional. Año 1970, gana el Concurso de Mejores Piernas en la Facultad de Agronomía. Año 1972, nace su primer hijo que le ha alegrado la vida con dos hermosos nietos. Año 1975, nace su hija que aún no se ha casado. En el año 71, cuando la señora se casó con Antonio, sus padres brindaron por el buen porvenir y por muchos nietos. Ahora Antonio se ha vuelto a casar y tiene hijos de casi la edad de sus nietos.
La Señora Bustamante no desespera y se vuelve a embriagar con esos recuerdos, un poco también con el whisky que ya empieza a marear. Piensa en los quehaceres del fin de semana y un suave mau­llido del gatito blanco le recuerda que es menester ir a buscar la ración semanal de alimento. Con un equipo deportivo y unas zapatillas se dirige hacia la tienda de mascotas que está a tres cuadras. En la zona no es extraño ver de cuadra en cuadra casas en construcción y algunas siendo refaccionadas. La señora está realmente deprimida y necesita palabras cariñosas, algo distinto al sonido que emiten sus gatos. Sus hijos siempre le llaman los domingos. Sus amigas, ocupadas con el hogar o nuevos amores, tienen su cita monótona del té a la tarde los días jueves en la misma confitería desde hace trece años. Cuando pasa por la primera obra en construcción, la señora se detiene un instante para observar los avances; al pasar por la segunda, un grupo de alba­ñiles no se dan por enterados de su paso. La señora recuerda sus días de juventud y plenitud, un novio insípido antes de casarse y cosas por el estilo. Para su sorpresa la tienda se encuentra cerrada.
Al regresar a casa, elige las mejores ropas que tiene en el placard, allá en el fondo, se pinta los labios y vuelve por el alimento felino. Las miradas y los gritos de lobos en celo de los obreros la man­tuvieron erguida en el andar, y en su interior un sentimiento de placer, que hacía mucho tiempo no sentía, la envuelve como el humo del ciga­rrillo que piensa fumar a la vuelta.
En su casa, guarda el alimento en una alacena, los gatos se acercan y maúllan un buen rato hasta que se dan por vencidos. La Señora Bus­tamante no se quita la ropa, se mira en el espejo, pone música y prende un cigarrillo mientras insulta concienzudamente a su ex marido. Al encender el aparato de televisión las imágenes muestran la entrada de tropas enemigas en territorio nacional, anunciando que todo se va al diablo. Lo apaga inmediatamente. No está ella para malas noticias.

Historias de vida (amor, locura y muerte) N°6

Desde que soy fan de
Carlitos Marx en facebook…

Por Michel
Este título me da gran responsabilidad. Digo, el título en sí debería ser prin-cipio y fin de la historia. “Facebook” viene a ser un espacio digital ultrainterac-tivo en donde tenés la posibilidad de subir fotos, publicitar “eventos”, escribir en “muros” ajenos –sin riesgo a que la policía te pegue un chirlo en la boca-, y etcéteras. Entre los etcéteras aparece la posibilidad de ser “fan” (seguidor, diría mi padre) de diversos personajes. Como tantas otras veces me dije: no te metas en esta, no vas a tener tiempo de… y antes de concluir la reflexión, ¡zas!, ya estaba subiendo fotos y escribiendo guarangadas. Una cosa suma a la otra: de cuentas de correo pasamos a blogs, de blogs a fotologs, de eso a myspaces y, de esta forma, sólo la vida digital se vuelve interminable. Lo cierto que, un buen día, apareció la tentación: ¿desea ser fan de Carlitos Marx? Yo vengo de una fuerte formación trotskista (de hecho, León me susurró al oído algo así como: no seas pelotudo pendejo, no seas pelotudo –con una entonación similar a la del Bambino Veira; cuestión que me confundió y luego me asustó hasta los calzones-). Como viejo trotskista, uno tiene ciertos principios, adhiere a una revolución permanente y comprende las etapas de resistencia y observa que el desarrollo es desigual y combina… (¡clic!) La celeridad de lo digital me hizo hacer ¡clic!... y sí… debo reconocerlo… desde ese momento soy fan de Marx en facebook. Luego, bueno, siguieron otros personajes, y a Capussoto se le sumó Gilda y Liliana Herrero… Marcelo Milanesio, gran jugador de básquet este último. Es válido aclarar que mis amigos de la vieja vanguardia ya no me saludan. Me gritan barbaridades por la calle como: traidor a la patria, pe¬quebu o sonso posmoderno. También me dicen vendido al Capital Digital. Sin embargo, desde que soy fan de Carlitos Marx en facebook, todo ha cambiado para mí. El grupo de seguidores digitales es notablemente superior a aquella vanguardia que me contenía en mis épocas de pre-adultez y los comentarios en los “muros” suelen ser bastante más jocosos. Por lo demás, no lo negaré, me la paso mejor. Ahora los tengo que dejar porque “ciberman” me dijo que publica¬ría en su espacio digital el día y la hora de la próxima revolución social… ¡esa sí que no me la pierdo! ¡Ahí se ven!

miércoles 1 de abril de 2009

“Hechos de Vandalismo”

Abrumado por la crisis mundial y los conflictos internos, el gobierno provincial sigue sin darle en el clavo. Sigue sin comprender algunos hechos sobrenaturales que suceden en la administración pública. Resulta que ahora un “ente” pretende definir los montos y las causas de los aumentos tarifarios en electricidad. Montos estos que aún infladísimos siguen siendo poco, comparados con los cálculos del gobierno. Sorprendida por estos sucesos imprevisibles, la subsecretaria de servicios públicos salió a dar respuesta a las preguntas de los periodistas y a las acusaciones de los legisladores, que enfurecidos, pretenden poner en tela de juicio las predicciones inflacionarias, que tan trabajosamente el ministerio de infraestructura ha dibujado.
Acosados por las acusaciones, los responsables salieron al campo de batalla a poner paño frío, y destacaron que: “nosotros somos nuevitos en esto, en nuestras empresas no nos enseñaron a administrar gastos públicos, pero entendemos que un “ente regulador” (¡?), como mucho, lo que puede hacer es dar “consejos” sobre los posibles aumentos tarifarios, no ponerse a calcular nada”. Todavía sorprendidos por la reacción de los medios y de algunos legisladores, (que se los querían comer crudos) los responsables tuvieron que afilar de nuevo el lápiz y explicar algunos ítems que el “ente” no tuvo en cuenta a la hora de hacer las cuentas.
Los 70 millones de pesos anuales de más que el gobierno pretende sacarle al usuario, con un aumento del 25% en la boleta de luz, y que el “ente” no registró como gasto fijo de las empresas prestadoras del servicio, los responsables lo justifican como “costos para cubrir los hechos de vandalismo”. Después de estos dichos de la subsecretaria de servicios públicos cualquier ironía queda offside.
Viendo el gobernador que sus ministros y subsecretarios no sólo no saben manejar ni administrar gastos públicos, sino que tampoco saben mentir con discreción o cerrar la boca a tiempo, apresurado y torpe, firmó el decreto que autoriza el aumento de la tarifa eléctrica. Sin más.
Se prevé que los usuarios comunes y los medianos comerciantes saldrán a las calles a reclamar por estos aumentos, y que hasta amenacen con instar al pueblo para que no pague sus facturas de la luz. Se prevé también que el gobernador, el ministro y la subsecretaria escuchen los estruendos de la manifestación desde sus oficinas y se digan entre ellos: “¡que provincia loca es esta!”.

Mendoza - 1/04/09 - Equipo editorial “desvío cósmico”.

lunes 23 de marzo de 2009


Apareció "desvío cósmico nº5". Desde el 23 de marzo está en las calles de Mendoza. Buscalo por estos lugares.


La Charamusca (Vallecitos) - Restaurant “Los Dos Amigos” –Bar “Artaud” - Bar “Iguanahaní” - Centro Cultural “La casita de la 4ta” (Com. Rivadavia 945) - Puesto de libros de Km. O. -Feria Plaza Independencia. – “Ficciones” Bar Cultural – Bar “Kasa Babilon” – Bar “Juguete Rabioso” – Carrito Bar “Barloa” – Buffet de Facultad de Ciencias Políticas y Sociales - Buffet Filosofía y Letras - Buffet Facultad de teatro – Escuela Po­pular de Teatro.

Gualicho

Editorial Nº5
Para el gobierno de nuestra provincia, la crisis de la educación básica es un enigma. No entienden por qué los chicos repiten, los maestros se estresan, las escuelan se caen a pedazos y los adolescentes se excluyen unos a otros con insultos y golpes; sólo por dar algunos ejemplos. La gestión en educación no sabe qué hacer y percibe que esos desastres son cosas de brujerías, de males de ojos, de insolaciones mal curadas. Es por eso que han puesto al mando de la Dirección de Educación a una experta en cuestiones esotéricas, la Lic. Iris Limada, Magíster en Emapachaduras a distancia. Una curabichera de renombre, que se hizo famosa por sus exorcismos a varios de sus alumnos en medio de una clase, cuando aún era una desconocida maestra rural. Muñida siempre de un amuleto mitad cristiano mitad pagano, la fragante directora puede sacarle el demonio a tu hijo en el primer estornudo.

Así comenzó esta historia. Hace unos años, la hija menor adolescente de un intendente del sur, entró en una vorágine de locura y lujuria, noches y noches sin dormir, días de sexo y depravación, drogas y malas compañías; sucesos estos que alertaron a toda la comunidad por miedo a que contagiara a otros chicos de su entorno. Sus padres consultaron al mismísimo arzobispo, que a la vez envió una misiva al vaticano, pero ni el rezo de veinte noches de ayuna, lograron amainar el tormentoso diantre que poseía al cuerpo de la niña. Desesperada, la madre se resignó a consultar a una famosa curandera de campo, conocida de sus criadas.

La entonces maestra rural, Iris Limada, entró al palacete del intendente sureño sin más armas que su místico amuleto, se colocó frente a la niña encantada, puso el amuleto en su frente, rezó un extraño y milenario conjuro y al cabo de un instante, la muchacha recobró su natural inocencia.

Desde aquel día su prestigio creció y repercutió en los altos niveles de la administración pública. Quiso la suerte y el misterio, que este intendente sureño llegase a gobernador, y sin dudarlo trajera consigo a su fiel consejera. Desde ahora Lic. Iris Limada tiene la misión de proteger a la educación pública de todos los demonios que la asedian.

Padres, maestros, directivos y dirigentes, confían en que sus gualichos milagreros salven a la educación y exhorten a los demonios que viven en el alma de sus hijos. Amén.

Crónicas Cuyanas Nº5

Otredad
por Timonayre.

Por extraño que parezca, mi mono personal y yo vivíamos como algas en el mar. Por las mañanas, luego del café con leche, nos encaminábamos despacio al trabajo, por Avenida Godoy Cruz hacia el oeste. Era casi poética la manera en la que nos quitábamos el sombrero para saludar a la gente; su humanismo llegaba hasta la nausea. Pero para ser sincero, no todos se mostraban conformes con esa presencia simiesca en el corazón de la ciudad, porque parece ser que lo distinto, lo otro, ennegrece el paisaje de la monotonía. La primera vez que mi jefe nos vio llegar, puso cara de maceta cuadrada y blanca, e intentó despedirme sin indemnización. Como escarmiento, bastó sólo un gruñido de mi mono personal a centímetros de su rostro a modo de preaviso. Desde ese momento el café con leche lo tomamos en la oficina.

Por ese tiempo La Ciudad se encontraba bajo el influjo de una serie de asesinatos que despertaron el interés de la opinión pública y alertaron a los habitantes. Aparecían cadáveres en las esquinas más céntricas, despertando el asombro de los transeúntes y de los escolares que por ahí pasaban. Los hechos, cada vez más sangrientos, mantenían en vilo a la policía local que contaba con escasas pistas para encontrar al asesino.

Una mañana de oficina, en ese interregno en el que se comenta el partido de fútbol de la noche anterior y se habla de política, mi mono personal partió con una lista de mandados que hacer. Esa fue la última vez que lo vi con vida. Según oí luego, una turbamulta lo rodeó al grito vivo de “asesino, asesino”. Cercado por perros de caza, fue capturado y llevado a golpes de garrote a la Plaza Principal. El patíbulo ya estaba preparado, y así sin más, fue ejecutado mi mono personal. El cadáver quedó expuesto durante algunas horas, y cuando llegué, un cuerpo velludo y sin vida pendía como un hipnótico péndulo que me trasladó a las zonas más oscuras de mi alma. En el lugar, un niño que aspiraba de una bolsa de nylon me estiró una mano y vi algo que no puedo explicar en esos ojos verdes que parecían mirarme desde el mismísimo infierno. Le entregué unas cuantas monedas, di media vuelta y me marché seguro de haber hecho algo bueno.
Al otro día por la mañana temprano, tomando el café con leche solo en mi casa, me llegó la noticia en forma de boletín radial de que otro cadáver había sido hallado en una calle céntrica. Dejé el desayuno a medio terminar y salí para el trabajo. Desde esa mañana nunca más volví a usar sombrero.

Esa maldita puerta

Narrativa Breve


Por Natalia Bori

BREVE. Es verdad, en estos tiempos no son fáciles las historias largas, demasiado problemática es la vida como para complicarla, aun más explicarla y perder tiempo en escribirla. Es que el tiempo pasa y la hora es tan puta, tan rápida y ligera. Si sólo pudiera detener el tiempo... Mañana, tal vez cuando amanezca...

Escucho una puerta que se abre, o quizás se cierre para siempre, estoy acá tirado en una cama sucia desde hace mucho tiempo ¿Estaré dormido como siempre?, podría prender la luz y sentir que realmente estoy despierto, pero siempre finjo estar soñando. Las sábanas que me cubren me trasforman en fantasma y así me puedo despedir de la vigilia, el soñar es mi manera de vivir; la verdad, es como una pesadilla que viendo estoy ciego, y hablando estoy mudo, o serán los demás que no me ven y no me escuchan; seguro es culpa de ella, siempre lo digo, esa puta forma de ser. Mis amistades opinan que soy un gil, y mi hermano, que siempre fue hábil en estos temas, me dijo un día que es cuestión de separar, una cosa es la joda y otra la madre de tus hijos. Un buen tiempo cargó una pistola para matar al amante y a la mujer de sus hijos, nunca los encontró y el tiro del arma le partió el cráneo.

Creo que si yo no escuchara sería feliz, pero escucho esa puerta, otra vez es ella. ¿Cuántas puertas habrá abierto y cerrado hoy?, ¿en cuál habrá querido entrar para siempre?, pero otra vez vuelve a mí, y yo como un mendigo recibo su compasión, un susurro en mis oídos, los cuerpos se enredan, risas, carcajadas, humo y alcohol, me hace sublimar y por unas horas enaltece mi orgullo. Luego, ella se va y yo quedo como siempre, a la espera de la próxima vez, ¿habrá próxima vez? Y mi mente comienza su plan macabro, como todas las veces que ella se va, la pesadilla de la verdad cae sobre mí, pero estoy decidido a no escuchar más sus mentiras.

La próxima vez será su último día, estoy decidido a ahorcarla. Voy a recibir a la víctima con benevolencia como todo verdugo fuerte y frío. Acá en esta cama sucia la serpiente se va a deslizar entre mis sábanas, como siempre se enrollará en mi cabeza, y sin darme cuenta me la estará devorando. Entonces, voy a dejar de pensar, para ejecutar mi venganza y recibir placer a cambio. Sólo quiero que escuche el último grito de mi alma, el odio que después habitará en sus entrañas. Voy a acabar así con mi pesadilla, sigiloso dejaré dormir en mi garganta mentiras soñadas, que nunca pude decir y que nadie pudo escuchar, y a la mañana siguiente al despertar, estaré al lado de mi novia muerta... para siempre.

¡Bah! No sé, tal vez me sentiré un extraño fantasma y un fuerte golpe volverá a cerrar esa maldita puerta para siempre.

Todo por 2 pesos.

Por Don Cósimo

“Aunque me fuercen yo nunca voy a decir, que todo tiempo por pasado fue mejor, ma­ñana es mejor!!!” Así pensábamos los estudiantes a fines del siglo XX, nada podía ser peor que el régi­men de la “pizza con champagne”. No había laburo para los jóvenes porque no teníamos experiencia, no había laburo para adultos porque no conocían las nuevas tecnologías, ni había laburo para los viejos porque a las muertes laborales nadie las cubría. ¿Qué podíamos hacer entonces? Ir a la Universidad Pública. En teoría allí todos somos iguales. El problema era llegar a cursar y comprar las fotocopias, si esos costos se cubrían, el resto todo era felicidad. Yo contaba con un acotado presupuesto de dos pesos diarios. Tenía que trasladarme desde Mayor Drummond hasta Capital y desde allí hasta la ciudad universitaria. El boleto cos­taba 0,55 centavos. Si me tomaba el lujo de pagar los cuatro pasajes, mi presupuesto entraba en default. Lo que hacía era subir al colectivo, mentirle al chofer, pagar hasta Puente Olive y seguir hasta el centro, de allí pateaba hasta la facultad. Una buena estrategia era pasar a buscar una compañera con los jean bien ajusta­dos y hacer dedo. Esa nunca falla. A la vuelta sólo era repetir la maniobra a la inversa. Es decir que sólo me gastaba $ 1,10. Los noventa centavos de ahorro entraban directo a la “colecta del niño alcohólico”, como solía decir Santiago, que significaba la ración diaria de cervezas. Tampoco teníamos el gusto bacán de sen­tarnos en una mesa de un drugstore, las cervezas las tomábamos en la calle. No éramos un ejemplo, por eso alguna vez algún policía nos vacío la botella en la cara, junto con el gusto a cebada se iban nuestro suspiros por las rendijas. Cuando había jornada completa en la facu, comíamos las hamburguesas de gato que ven­dían en la villa de enfrente, a sólo 0,50 centavos de dólar. La otra opción era entrar al comedor a tomar la “la sopa de los pobres”, sopando en ella el pan que nos robábamos de las mesas. En ropa no gastamos mucho, la ciudad se llenó de “ferias americanas” que traían ropa usada, por unos pesos te hacías de una buena cam­pera, un pantalón y un buzo de marca. La onda “casual” nos favorecía. Vivíamos en carne propia aquella fórmula de Mario Franco, de cómo distinguir entre un hippie y un pobre: “el hippie usa un pantalón viejo con un remiendo de un color muy diferente, para que se note el parche, el pobre, en cambio, lleva un panta­lón viejo con un remiendo de un color, no igual, pero muy parecido, para disimular el parche”. Pero no todo era esfuerzo y estudio, las fiestas que organizaban las agrupaciones políticas, eran un aliciente. Se organiza­ban siempre en salones de los gremios y sonaba casi siempre la misma música, “se viene el estallido, de tu gobierno, de mi guitarra, también”, vendían un vino muy, pero muy malo, y muy barato, situación que nos incitaba a tirar las copas hacia atrás después de cada brindis o estallar las botellas contra la pared. Eran tiempos de dictadura económica, y teníamos el tiempo justo y suficiente para estudiar, rendir y disfrutar los últimos coletazos del sueño argentino de un dólar igual un peso.

La escuela es el estado

Por Marcelo Padilla

La Escuela desplaza sus carencias en pedidos de colaboración a la familia. La Iglesia, acentúa en la familia, el tipo de sociedad espiritual que proyecta. La Política, se hace eco de estas instituciones, y le devuelve el problema a la familia. Los discursos, a los que hacemos referencia, piensan unívocamente, en un tipo particular de familia: nuclear, heterosexual y cristiana. Sin embargo, este es uno de los tantos tipos de familia que la sociedad construye y constituye. En los últimos años, han crecido considerablemente otras formaciones familiares, producto, claro está, de los cambios sociales. Familias monoparentales (el que vive solo), familias de homosexuales, familias ensambladas (las parejas que tienen, además de los propios, hijos de la mujer o del esposo) multifamilias que conviven en una misma vivienda, etc.
Reforzar la idea de familia no es lo cuestionable, siempre y cuando, no deje el Estado de ejercer su función, a través de sus instituciones, ergo, las escuelas, los hospitales y la justicia. Por ello, el Estado no puede desentenderse- y aclaro que decir Estado no es decir gobierno- sino por el contrario, velar por los intereses de los ciudadanos –aunque no todos puedan acceder a esta categoría-, más allá de sus formas de socialización familiar. No puede, por caso la escuela, pensar que hay niños que mejor rinden porque fueron debidamente apoyados en sus casas. Es, cuanto menos parcial, promover el involucramiento de las familias que no apoyan a sus hijos en las tareas del colegio.
Es el Estado el responsable último, y no las familias, el que debe ofrecer las apoyaturas básicas a todos por igual. Ese desequilibrio no hace más que reproducir, al interior de la escuela, la desigualdad entre los que integran una familia tipo y los que no la integran, entre quienes disponen de tiempo mental y material para apoyar a sus hijos, y los que no lo tienen. La familia reproduce valores e ideologías en su seno. Es la estructura básica, y más poderosa, de “vigilancia” sobre sus miembros. Es la que dictamina y distribuye los roles de sus integrantes e inculca el “sentido” de las prácticas. Pero la jerarquización y distribución de sus miembros muta con el tiempo. No es “natural”, sino social e histórica, por tanto, expresión cultural de los valores dominantes de una sociedad en un tiempo y lugar dado.
Desde los gobiernos, más que pensar en la familia como soporte de la educación y de los valores, debería primero en profundizar su involucramiento social, con más funciones y políticas que apunten a que las escuelas no sean “grandes guarderías” de contención, desde las cuales se termina derivando el apoyo escolar al seno familiar.
El proyecto de la doble escolaridad es un proyecto muy interesante y estratégico para un país que proyecta a su sociedad en términos de capitales escolares. Por ello, el incremento de la currícula escolar, cumpliría más ampliamente la función estatal de refuerzos educativos, apoyaturas pedagógicas y psicológicas, desarrollo deportivo, entre otros, y no dejar el problema de las tareas y la recreación, en manos de la familia, es decir, dejar en última instancia, la función de equilibrio y equidad, al arbitrio de las familias, sin más.

Sin escuela es mejor

por Daniel Potachner
Fui a mi primer día de clases y la escuela no estaba. Entre la pérdida de gas, la humedad, los materiales de baja calidad con los que fue construida y un poco de ayuda de los fenómenos climáticos la planta baja de mi escuela, de la gloriosa “Emilia Mingo de Armanini”, explotó mientras que el primer piso se caía a pedazos y el resto era sacudido y derrumbado por un terremoto.Alguien dijo que esto retrasaría el comienzo del ciclo lectivo, pero que mientras tanto tomaríamos clases en una cancha de fútbol.Las primeras lecciones fueron difíciles, pero a la semana ya todos dominaban la pelota y algunos se atrevían a una palomita goleadora o a un taco artero que nos conduciría a la victoria.Si me preguntan qué prefiero, les digo que la cancha: allí no hay engaños. Si llueve no se entrena, si hace frío se hace sólo trabajo físico, si hace calor hay partido. A veces alguno reclama que le enseñen el predicado verboidal o la raíz cúbica del 27. Yo no, acá estoy bien, saltando y cabeceando, sabiendo que no es malo el uno ni el dos, que el diez es capitán y que la gloria es nuestra.Adiós escuela nº 1-082 “Emilia Mingo de Armanini”. Bienvenido “Armanini Fútbol Club”. La gloria nos espera.